Nación

Da involuntariamente a su propio hijo madre subrogada

Domingo 12 de Noviembre 2017, 12:15 pm
En San Diego
AAA

Estados Unidos.- El pago que recibiría por engendrar a un hijo de otra mujer (por 30,000 dólares) permitiría a Allen convertirse en una ama de casa y ahorrar para poder comprar una nueva casa. También sería su "oportunidad de dar a una familia la bendición de un niño", según dijo su pareja, Wardell Jasper, en una entrevista con The New York Times.

Así que Allen se inscribió para convertirse en una madre subrogada de Omega Family Global, con sede en San Diego (California). Se le enlazó con una pareja china que se identificaba bajo el pseudónimo de "Lius". En abril de 2016, después de los tratamientos de fertilización in Vitro, Allen quedó embarazada del bebé de la pareja.

Seis semanas después surgiría la primera de las muchas sorpresas en su maternidad subrogada: un segundo bebé apareció en sus escaneos.

"Estaba un poco asustada, pero escuché que los Lius estaban encantados de tener gemelos", comentó Allen, de 31 años, durante la entrevista concedida al periódico. "Mi pago de USD 30,000 incluidos en los gastos se incrementó en USD 5,000 por el segundo bebé. Nadie del personal médico me dijo que los embriones estaban en sacos separados. Por lo que sabíamos, el embrión transferido se había partido en dos y los gemelos eran idénticos", subrayó.

En diciembre del año pasado, Allen dio a luz a ambos bebés por cesárea en un hospital de Riverside (California). Ella afirmó que no se le permitió ver a los recién nacidos ni pasar una hora con ellos, como se había descrito en su contrato con Omega Family Global, lo que le dejó unos días de desconsuelo después del parto. Ella solo pudo ver, durante unos segundos, la imagen de los pequeños a través de un teléfono celular y comentó que se veían diferentes.

Solo más tarde se daría cuenta de cuán precisa había sido su observación.

El 10 de enero, casi un mes después de que nacieran los bebés, Allen dijo que recibió un mensaje de "la Sra. Liu", con otra foto de los gemelos.

"No son iguales, ¿verdad? ¿Has pensado en por qué son diferentes?" leyó en el mensaje.

Una prueba de ADN pronto revelaría la verdad: uno de los "gemelos" era, en realidad, el hijo biológico de Allen y Jasper. A pesar de usar condones, la pareja habría concebido al niño después de quedarse embarazada del bebé de Lius, en lo que se cree que es un caso extremadamente raro de superfetación.

La afección, en la que una mujer ya embarazada concibe otro hijo, es tan rara que los supuestos casos suelen tratarse con escepticismo.

En un caso ampliamente publicitado de 2009 de una mujer de Arkansas que quedó embarazada "de nuevo", Karen Boyle, especialista en medicina reproductiva, dijo a ABC News que solo se habían reportado unos 10 casos de superfetación en la literatura médica.

"Me desconsolaba saber que llevaba un bebé que no sabía que era mío, que me lo quitaron sin mi conocimiento y que estaba en los brazos de otras personas a las que no les pertenecía", confesó Allen a The Independent.

Ella y Jasper se centraron en recuperar a su hijo.

Lo que siguió fue una larga y costosa batalla legal. Según los informes, la agencia de San Diego le dijo a Allen que los Lius habían abandonado al bebé que no era biológico y querían hasta USD 22,000 en "compensación". Allen dijo a The New York Times que no podían permitirse eso y se sorprendieron cuando la agencia puso otras barreras para reunirse con su hijo.

"Para mi disgusto, un asistente social de la agencia alineó a los padres para que lo adoptaran y "absorbieran" el dinero que le debíamos a Lius. Si eso no funcionaba, ellos estaban pensando en poner a Max en adopción, ya que todavía eran sus padres legales", explica.

"Le dije a la agencia en términos muy claros: ‘Queremos a nuestro hijo’, pero aún así seríamos responsables de la factura si lo reteníamos. Era como si Max fuera una mercancía y estuviéramos pagando para adoptar nuestra propia carne y sangre. Un asistente social de la agencia también remarcó que debíamos unos USD 7,000 adicionales por gastos en los que habían incurrido por la burocracia y por el cuidado de nuestro hijo", relata.

"Gastamos USD 3,000 en un abogado y hubo mucha negociación forzada entre nosotros, nuestros abogados y Omega. Fue una batalla cuesta arriba, pero finalmente la agencia redujo a cero la "tarifa" que le debíamos a los Lius", subraya.

A pesar de que se resolvió la disputa monetaria, a través de un comunicado oficial enviado a The New York Post, Omega Family Global cuestionó las afirmaciones de Allen.

En Estados Unidos, la comercialización de la maternidad subrogada (llevar el bebé de otra mujer con una compensación monetaria más allá de los gastos médicos) es legal solo en algunos estados, incluido California, donde vive Allen. La práctica incluye un montón de preguntas éticas y legales, incluidos los derechos que tienen tanto la madre subrogada y el niño, especialmente cuando la subrogación tiene lugar en otro país.

Aunque los centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) publican estadísticas sobre tecnología de reproducción asistida, que incluye "servicios de embriones de donantes" y "servicios de portadores gestacionales", los datos de la agencia federal no detallan exactamente cuántos de estos nacimientos fueron realizados por subrogación. Alrededor del 1.6 por ciento de todos los bebés nacidos en Estados Unidos cada año se conciben mediante la tecnología de reproducción asistida, una cifra que se ha duplicado en la última década, según datos aportados por los CDC.

"El momento fue increíblemente emocional, comencé a besar y a abrazar a mi hijo", señala Allen. "Wardell y yo, que nos casamos en abril, no planeábamos expandir nuestra familia tan pronto. Espero que otras mujeres que están considerando la maternidad subrogada puedan aprender de mi historia, de la que no me arrepiento. Esta pesadilla obtendrá un bien mayor", asegura sin dilaciones.

Reportero:  Editora Ar
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