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Las 50 sombras de Corral

Sábado 24 de Febrero 2018, 12:01 pm
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El Perfil psicológico es el conjunto de características que reúne un ser humano y que determinan su carácter, sus actitudes, aptitudes y determinados comportamientos frente a una situación particular o frente a la sociedad.
Al realizarse estos estudios, surgen las patologías y dentro de ellas la mitomanía, que es un trastorno común también denominada pseudología fantástica, y que hace referencia a un trastorno psicológico, por el cual la persona miente frecuentemente y se dibuja a sí mismo como un héroe o víctima, se basa en un recuerdo real que deforma con sus mentiras.
En este caso, las emociones se salen de control de forma constante y por ello, se deteriora el funcionamiento general del individuo. Cuando esto ocurre, la persona tiene un trastorno emocional que comúnmente se conoce como neurosis. La persona que enfrenta una situación de esta naturaleza se dice que es Neurótico.
Aparece la mentira para justificar ciertas conductas, ocultar un hecho delictivo o incluso para cometerlo, llegando en ocasiones a crearse una falsa identidad.
Hay quienes mienten para aumentar la autoestima ante sus ojos y ante los demás, en lo que se denomina personalidad bordeline.
Otra patología es la personalidad narcisista, donde el individuo tiene fantasías, se ve a si mismo como persona de un éxito ilimitado, gran poder, bellísimo y gran conquistador. Esta fantasía la suelen relatar a los demás como si se tratasen de hechos reales.
El neurótico puede presentar también personalidad inmadura, en este caso habría una dificultad infantil, para distinguir entre fantasía y realidad.
Cuando una persona reúne estas características se habla de Neurosis Fóbica donde se producen actitudes irracionales.
Otra Neurosis es la Obsesiva-compulsiva donde el individuo repite y repite lo mismo para escapar de una situación.
El gobernador cumple a cabalidad con todas estas características que integran el Diagnóstico de Trastorno de la personalidad secundario a una severa Neurosis.
Los argumentos para sostener esta hipótesis clínica abundan: el descuido para gobernar ocupado en la obsesión de llevar a la cárcel a su antecesor, creando cortinas de humo, mientras el Estado se debate en una violencia que no veíamos desde hace algunos años.
La deuda no es deuda: va contra la Conago, contra el Presidente, contra todo mundo, que no piensa igual que él. Es héroe y es victima, al mismo tiempo: está listo para la batalla: convoca a la insurrección: va a ir a tribunales internacionales, y si es necesario, intergalácticos.
La entrevista con Carmen Aristegui es un documento maravilloso. No deja títere sin cabeza. Su perfil psicológico se retrata de maravilla.
Vive dentro de una burbuja: tenis, mascotas, aviones, golf, cerveza, etc.
Su neurosis lo lleva a sobredimensionar su reunión con Pepe Toño.
Se queja de la esfera discrecional federal del presupuesto en el ramo 23 -una caja chica que ya existía desde Fox y Calderon- y hace lo mismo con Juárez. Pero no explica el excedente de 3 mil millones y oculta el préstamo de dos mil más a principios de diciembre.
Usa la influencia de Madero para una entrevista entre amigos y divulga contenido:se metió a la cueva del lobo de manera conciente y ahora se dice sorprendido.
Se dice maltratado, pero no atiende barandilla. Los lecheros fueron sometidos sin que se dignara a atenderlos.
Pone y quita magistrados. Vulnera organismos autónomos. Y luego lo niega: dice que Miroslava era su amiga, pero no lo demuestra, pues oculta partes del expediente para proteger a sus amigos José Luévano, Alfredo Piñera y el ex alcalde Shultz.
Se mete hasta el tuétano en la manipulación del ministerio público -él mismo llevo al expediente de Duarte a México cargando cajas en un diablito- y se mete a una casa de seguridad donde hay evidencia, rompiendo protocolo de cadena de custodia- pero lo niega públicamente y luego lo presume y ostenta. No solo ello. Se queja histriónicamente cuando la contra parte política hace lo mismo.
Es un zoon politicón nato: se aprovecha del sistema, pero cuando no le conviene, se rasga las vestiduras, fantasea, no tiene límites en el berrinche, demostrando, aspectos de personalidad sociópata, mitómana, obsesiva, compulsiva. Para ellos no es sólo una estrategia consciente: hay sin duda una patología presente.

*Por razones obvias, La Opción de Chihuahua se reserva el nombre del siquiatra que redactó el presente texto, en atención a su propia solicitud.

Reportero:  Redacción1
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