La Fuente

*El boletín de El Penychón obligó a soltar la sopa *Sólo el de La Opción embona *Chihuahua loco, loco, sin rumbo *Como los burros del maizal

Martes 1 de Mayo 2018, 6:00 pm
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LA verdad de las cosas, Carlos Borruel Baquera demostró, con su carta, publicada en su muro de face, por qué no se dedica al periodismo. En realidad, nunca lo hizo, pues su meta siempre fue alcanzar los moches soñados para salir de La Dale. No aprendió, siquiera, a usar las mayúsculas, menos puntuar, darle sintaxis a un texto o construir un párrafo con coherencia. Su teatrito ése, sentimentalón, simulador e hipócrita, no le rinde ya los frutos de otros tiempos. Además, mentiroso, como acostumbra, trató de manipular los hechos del borruelazo, algunos de los cuales desmintió su propio hijo al ser entrevistado. En realidad, y esto debe escribirse, el impulso de Los Borruel para empezar a decir la verdad de los hechos, granito a granito, no fue su amor por la veracidad. Fue el boletín de la fiscalía, el que anunció la indagatoria, el que les puso a temblar, pues, sabido es, El Penychón no es de su grupo político, como si lo es su mayordomo Carlos Reyes. Borruel padre se paniqueó con los tres parrafitos que hizo Carlos Huerta y empezó a soltar, solito, la sopa, aunque a cuentagotas. Según él, diseñó una estrategia para ir con medios amigos a contar su verdad, manipulada, tergiversada y mutilada, pero distinta al reporte oficial. Obligó a Borruel Macías, que ya no es un junior, sino un chavorruco, a salir a medios a decir disparates, y culpó a este portal de la revelación, aunque todos los medios del estado publicaron el aquelarre de corrupción orquestado por el ex alcalde.

PARA Ripley la entrevista de El Junior, que ofreció con su padre junto, supuestamente, para no regarla, pero que concluyó algo peor de lo que la sociedad sospechaba. Primero que nada, debemos saber que es una persona, porque, de acuerdo con sus declaraciones, la gente podría haber pensado que no lo era. Segundo, que somos una sociedad retrógrada, dijo, aunque no explicó bien a bien las razones, pero, seguramente estarían ligadas a las publicaciones hechas sobre el borruelazo. Y tercero, una reflexión de Carlos Borruel Macías, que La Fuente deja para La Araña, al sentirse realmente impreparada para comprender. El dueño del Mc Laren se pregunta, en un tono molesto: ¿en dónde has visto que la víctima sea el perjudicado? (sic). Al menos, confesó ya, que iba a bordo del auto, que es suyo, que hubo daños por el impacto, cosa que negó su mentiroso padre en la carta, y que se había echado unos tragos. Falta que diga a qué velocidad iban, quién conducía su auto, por qué trae placas sobrepuestas, si es verdad que no está asegurado, de dónde obtuvo 5.7 mdp para comprarlo, por qué el vehículo de lujo no presenta impacto en la parte trasera, y, lo más importante, para todos, qué quiso decir al expresar la interrogante, ésa, que reza: ¿cuándo se ha visto que la víctima sea el perjudicado?

SE hace loco para tragar a puños, decían en los pueblos, para referirse a los gandallas, que nunca faltan. Artemio Iglesias, el célebre filósofo de Rubio, acuñó esta magnífica frase para ilustrar el tema. Míralos, míralos, son como los burros tragando en el maizal, entran de nalguitas para que crean que van saliendo. En ese tenor, podemos decir, juega el ex alcalde Carlos Borruel, al que, si lanza otra cartita de ésas, de plano, los chihuahuenses le deberán una disculpa pública. Es obvio, se le olvidaron los 20 mdp que se embolsó en 2010, mismos que le envió para su campaña César Nava, entonces presidente del comité ejecutivo nacional del PAN. También se le olvidó el 10 por ciento que le exigía a todos los proveedores y constructores de la presidencia municipal cuando fue alcalde, hecho que provocó el mote de El Diezmo. En su misiva, es un ciudadano ejemplar, al que intentan desprestigiar por su obra como alcalde, cuando se trató de la administración más corrupta e ineficiente que haya existido en Chihuahua. Por último, a pesar de que el borruelazo fue publicado en todos los medios, hasta en los que ha financiado desde hace largo tiempo, según su carta, sólo el de La Opción de Chihuahua le embona.

EN SERIO, las redes sociales agarraron de pitorreo el tema del borruelazo, por el increíble sentimiento de los miembros de la familia, que se sienten agraviados con la sociedad. Si las cosas siguen así, los chihuahuenses deberán pedirles disculpas por el daño moral que les ha causado su propia conducta. Ya hasta dicen que pretenden realizar una caravana de la dignidad, el próximo domingo, después de las 12, eso sí, por si amanecen malitos. La ruta del recorrido sería del mochomos, en el distrito uno, al aplebees, ahí junto a plaza Tolsa. Será largo y sinuoso el camino, pero, al final, habría motivos para calmar el hambre y la sed. A su lado, estará, a la diestra, La Maru Moches, y a su siniestra, Orlando Mocheslobos, acompañados también por el jefe máximo de la mocharía, El Maderín y su fiel escudera, Rocío Mocheza. Para participar, aseguran, hay que mocharse con el diezmo.

DE VERAS que Chihuahua está loco, loco, y, sin lugar a dudas, se enfila al barranco, sin rumbo, sin proyecto, y sin destino. El desfile del primero de mayo sirvió para cavar más honda la fosa del estado y romper todavía más con la sociedad. Al desfile no asistió El Prócer de Palacio, distanciado gravemente de la clase trabajadora, pero tampoco César Jáuregui Robles, el secretario general de gobierno, ni siquiera Anita Herrera, la secretaria del trabajo. En representación del gobernador acudió… ¡Omar Bazán! Aunque suene gracioso y ridículo, eso se dijo en el desfile, entre las huestes de los trabajadores y los priistas, a risa y risa. Algunos dijeron que eso no podía ser posible, porque asistió sin rodilleras, y, otros, aseguraron que las traía bajo el pantalón. Para completar el show, Doroteo Zapata se bajó del presídium, a medio desfile, cuando pasaba el contingente de la sección octava. Quién sabe cuál fue su mensaje, porque nunca se sabe con él, pero nada bueno quiso decir. Enseguida, declaró que no invitó a El Paisa porque no había condiciones, en un claro afán de protegerlo.

Reportero:  editor TV
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