Opinión

Espresso Doble: La gran estupidez: aliarse con el demagogo

Domingo 10 de Junio 2018, 7:36 am
AAA

Por Luis Rubén Maldonado Alvídrez.

 

Steven Levitsky es catedrático en Harvard en las asignaturas de estudios sociales y gobernanza, a pesar de su nacionalidad, se ha especializado en los procesos democráticos de América Latina, más a profundidad en los de Perú y Argentina. 

Daniel Ziblatt también es catedrático en Harvard en la asignatura de gobernanza y se ha especializado en política de los países europeos. 

Ambos unieron esfuerzos y después de un largo proceso dieron vida al libro “How Democacies Die”, que lamentablemente aún no está disponible en español y un posible título en español podría ser “Como mueren las democracias: una guía”, del cual pretenedo hacer unas reflexiones, justo antes de las elecciones presidenciales del próximo 1 de julio. 

Para leer de política, no hay nada mejor que un buen espresso, mismo que debe de ser caliente al tacto, amargo al paladar, fuerte en la nariz y escaso al servirse. 

Doble es mejor para resistir las largas semanas que faltan para el día de la elección. 

Así que comenzamos el espresso doble de hoy. 

Caliente. Mientras que en Chihuahua todos andan muy sensibles por lo que se lee y comenta en medios de los candidatos locales, hay que abrir un poco el panorama para tratar de detectar si la democracia mexicana está en riesgo. Es aquí donde el libro “How Democracies Die” de Daniel Ziblatt y Steven Levitsky viene a ser muy útil. Es una verdadera joya que no puede dejar de leer y que lleva como premisa principal: ¿qué pasó en la democracia de EUA para que un personaje tan peligroso como Trump se les colara hasta la Casa Blanca?  

Amargo. Donald Trump es un verdadero peligro. Ayer nos dio una prueba de ello retando al G7 y poniendo más tenso el ambiente global y amenazando la paz mundial. Uno de los factores principales para Trump acabara despachando como presidente de los Estados Unidos, fue, sin duda, que todo mundo lo menospreció y lo percibía como “un loquito más”, “una moda pasajera”, “un fenómeno efímero”, nadie lo detuvo porque no veían en él una verdadera amenaza y a casi dos años de que fue electo, Trump tiene al mundo al borde de un ataque de nervios que ni Pedro Almodóvar hubiera imaginado.      

Fuerte. Algo similar pasó, mucho tiempo antes, en Venezuela, con Hugo Chávez. En 1993 Chávez estaba en la cárcel por un fallido golpe de estado y esperaba ser enjuiciado por los cargos de traición a la patria. El entonces presidente Caldera, en 1994 cumplió lo prometido en campaña: liberar a Chávez, le ofreció amnistía. Al ser entrevistado al abandonar la prisión, Chávez le respondió a la prensa que ansiosa quería saber a dónde iba al abandonar la prisión. “Voy a tomar el poder”, respondió y el 6 de diciembre de 1998 ganó la elección ante la atónita mirada de quien la abrió las puertas de la cárcel… y del palacio presidencial. 

Escaso. Los autores dicen que Hitler, Chávez y Mussolini siguieron rutas muy similares al poder. Y todo empezó por desestimarlos. En México tenemos casos parecidos que deben de alarmarnos. Las promesas inverosímiles pero muy atractivas en tiempos de campaña, son también un elemento a tomar en cuenta. Prometen cosas imposibles en discursos plagados de mentiras y datos falsos como escuela gratuita en todos sus niveles, detener a todos los capos del narco en 72 horas o menos, defender con la vida la autonomía de los poderes y otras tantas vaciladas que resultan ser promesas del corazón. 

Si usted identifica, en esta campaña a alguien así, ¡cuidado! Dichos personajes pueden compartir características con Trump y por ende sí vota por ellos, no espere que gobiernen en lo absoluto, espere caos institucional y quizás el nacimiento de una dictadura con todas las de la ley. 

No cometa la gran estupidez de aliarse con el demagogo por 20 segundos para arrepentirse toda la vida. 

Este ha sido el espresso doble de hoy. 

 

luisruben@plandevuelo.mx

 

Reportero:  editor TV
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