Elecciones 2018

Suma fraudulenta

Lunes 13 de Agosto 2018, 8:04 am
AAA

Por Osbaldo Salvador Ang.-Por medio de un fraude técnico y numérico, burdo, pero difícil de detectar, la asamblea municipal electoral de Ciudad Juárez, desapareció votos -les esfumó, les borró- de la elección.
Esos votos, los borrados, eran a favor de Armando Cabada Alvídrez, aunque, en algunas pocas ocasiones, la amej se los adjudicó a Javier González Mocken, para obsequiarle el triunfo en la elección de alcalde.
Los magistrados del tribunal estatal electoral hallaron al menos 43  constancias del recuento de sufragios, en donde los alquimistas electorales desaparecieron votos con el ácido del fraude.
Según el proyecto resolutivo del magistrado ponente, César Lorenzo Wong Meraz, en una casilla había 109 votos para Cabada y solo capturaron 9; en otra, había 105, en otra 100, en otra 50 y, así, sucesivamente.
Es decir, los votos se contaban, pero no se capturaban.
No alcanzaban a brincar de las constancias del recuento, a la computadora de la asamblea municipal electoral que realizaba la suma del total.
Al encontrar esos errores, con dolo, o sin éste, el triunfo fue revertido a favor del candidato independiente, por una diferencia a favor de 848 votos, según el cómputo final del tribunal.
La balanza se inclinó, también, debido a que 6 mil 878 votos (1.3% del total) fueron anulados, debido a que en 21 casillas los funcionarios electorales no vivían en la sección donde se habían instalado las urnas.
Desde hace mas de 30 años, ese requisito figura en las normas electorales locales, como elemento riguroso y forzoso para darle credibilidad al proceso.
Al contarse los votos, por tercera ocasión, pero, ahora, en manos de los magistrados del tribunal estatal electoral, los números cambiaron. Porque, la asamblea municipal, a decir de los magistrados, violentó los principios de certeza y objetividad, al capturar mal los votos. 
Ahora, el total de votos emitidos fue de 510,916, de los cuales 175,982 fueron por Armando Cabada y 175,151 votos para Mocken.
La diferencia es de apenas de 848 votos.
Sigue preguntar: ¿quién tuvo la responsabilidad de capturar los votos del recuento?
Jurídicamente, sin duda alguna, deberá ser el abogado Edgar Villegas Baray, presidente de la asamblea municipal electoral. 
Sin embargo, la sombra de Ricardo Gándara, cónyuge de la secretaria de la función pública (Rocío Olmos), que fungió como coordinador técnico y que se apareció, repentinamente, en la amej, detrás de de las computadoras, levantó altas sospechas.
De los cinco magistrados que componen el tribunal estatal electoral, cuatro se adhirieron al proyecto del ponente, César Wong, y expresaron su voto a favor.
Solo Jáquez Adrián Jáquez Flores, apodado El Niño, dio la sorpresa al efectuar un voto particular sobre el tema para sugerir, de plano, la anulación del proceso.
Este punto,  ¿podría dar pie a que los magistrados de la Sala Guadalajara, del tribunal electoral del poder judicial de la federación, a donde será remitido el asunto, le jalaran la hebra y declararan la nulidad?
Cada magistrado expresó su punto de vista, antes de votar.
Pepe Ramirez Salcedo, El Poeta de las Leyes, como se le conoce al interior del tribunal, utilizó un concepto para sufragar a favor de la ponencia.
Dejar el pasado en claro, dijo.
Es decir, aclarar los hechos de la elección, revelar el fraude, hallar las irregularidades mas graves y subsanarlas, para aplicar una especie de justicia paulatina, que poco a poco cambie el escenario de la injusticia.
Ramírez Salcedo citó a Octavio Paz y otros premios Nobel, como acostumbra, cada vez que habla de votos en materia electoral.
Siguió El Niño, Jáquez Jáquez.
Reiteró que el cómputo de la amej trastoca los principios de certeza y objetividad de los procesos electorales.
Existen confusiones, errores y omisiones por parte de la autoridad administrativa al momento de realizar el cómputo, dijo.
¿Error o dolo? 
He ahí el dilema.
Pero no para los magistrados, que recompusieron las cosas, sino las autoridades que analizarán el caso en busca de responsables. 
De 75 casillas impugnadas, hubo errores de captura en 42, razonó el magistrado, y quién nos dice que no los hubo en todas las demás casillas.
Fue una mala distribución o asentamiento de los votos reservados, dijo (nótese el concepto del asentamiento para explicar que los contaron indebidamente a otro candidato).
Errores de cien votos, o más, por casilla, que le dieron la vuelta al resultado electoral 
El 57.33% de las casillas ventiladas en juicio revelaron errores 
Hay dudas y afectación.
El error está ubicado en los grupos de recuento y su posterior captura.
Luego, esa frase, lapidaria, que despierta otra sospecha: se debió analizar el total de las casillas para que fueran resultados fidedignos y confiables.
El Niño dice que, realmente, no puede saberse quién ganó.
Incluso, subraya, puede hablarse de la nulidad de la elección, por ser de interés común, que atañe no solo a candidatos y partidos sino a la población en general. 
Yury Zapata, el presidente del tribunal, sobrino del activista Jaime García Chávez, se adhirió al proyecto del ponente, en todas y cada una de sus partes.
Dijo que las violaciones al proceso en la captura de los resultados electorales, fue incorrecta. 
Primero en el recuento y luego en la captura. Así lo muestran las llamadas hojas de punto de recuento, que usó Edgar Villegas Baray, entre el sueño y la vigila, para desahogar esa etapa.
Habló de evidentes yerros de la asamblea municipal electoral y acompañó a César Wong en todos sus planteamientos.
Esa postura llevaba mensaje.
El magistrado Julio César Merino, expresó que de qué tipo de errores estamos hablando, cuando se analiza la documentación de la elección en Ciudad Juárez.
Y subrayó: el instituto estatal electoral estableció un ganador que no era (¿por qué no dijo la asamblea municipal electoral?)
Si hubiera capturado bien -indicó Merino- la diferencia hubiera sido de 339 votos a favor del candidato independiente.
Comparto que se dé vista al INE, a la fepade y la fiscalía general del estado.
Para que revisen si fueron errores o una actitud deliberada, concluyó.
A final, César Wong, el ponente, retomó la palabra para decir una gran verdad: el sistema electoral mexicano está basado en la desconfianza.
Lamentablemente, pero así es.
Luego, otra frase, sintética, concisa, expositiva, clara, y reveladora del análisis que le tocó hacer: los números no mienten.
Fue, pues, un tema de sumas y restas.
Como abogado del diablo, hay que agregar algo: el tribunal electoral del poder judicial de la federación, tiene la facultad de suplir la queja, de oficio, y resolver cualquier asunto que descubra en su análisis.
El artículo 23, numeral 1, de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, establece la suplencia de la queja; exceptúa algunos casos, pero no las nulidades.
Por lo tanto, en materia de nulidad de elecciones (contenidas en el Título Sexto del Capítulo Segundo de la Ley), sí procede la suplencia de la queja y, procediendo la suplencia de la queja, pueden dictar casi lo que sea.
Incluso, por supuesto, anular una elección.

Reportero:  Editor 1
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