Nación

Despiden a profesor con ojos tatuados de negro por desatar pesadillas en niño

Martes 29 de Septiembre 2020, 10:17 am
Profesor tatuado
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Francia.- De pies a cabeza, ninguna parte de su cuerpo está libre de tinta, ni siquiera el blanco de los ojos o la lengua. Un hombre de 35 años, habitante de París, supo compaginar su pasión por los tatuajes con su vocación de maestro de primaria, aunque no sin levantar revuelo.

"Llevo unas 460 horas de tatuaje, 57 mil  euros", cuenta Sylvain Hélaine, conocido como Freaky Hoody en las redes sociales. Es considerado como el hombre más tatuado de Francia.

Motivos florales de colores en el cráneo, cabeza de demonio en la espalda y sus ojos rellenos con tinta negra: el ídolo de las convenciones de tatuajes comenzó a cubrir su cuerpo en 2012. 

No se arrepiente de ninguno, con "un enfoque filosófico inédito: convierto el tatuaje, que se supone que es permanente, en efímero. Probablemente acabaré todo negro a los 80 años", comentó.

Lo más importante, son sus ojos, "más una modificación corporal que un tatuaje", afirma. Sus pupilas y sus iris marrones apenas destacan sobre el "blanco" de sus ojos, ahora negro azabache. Para poder realizarse un tatuaje ocular tuvo que viajar a Suiza, pues esta técnica está prohibida en Francia.

"Es una tortura, te mantienen el ojo totalmente abierto, sientes cómo la aguja te perfora", cuenta Sylvain Hélaine que asegura que, antes de esta transformación, se sentía "incompleto". 

Ahora, su aspecto físico -repleto de tatuajes- le ha abierto las puertas a otros mundos, por ejemplo en el modelaje, como animador, como figura en las convenciones de tatuajes y como bailarín en algunas discotecas.

"Agencias de modelo me contrataron para películas y series", aseguró el polémico hombre. 

Pero Sylvain Hélaine es igualmente maestro de escuela, y enseña a niños de entre 6 y 11 años, la edad de todas las curiosidades pero también de todos los miedos.

"Siempre provoco un momento de estupefacción en los niños y los padres. Pero cuando me presento y ven que soy un profesor como los demás, todo va bien", explicó a la AFP Hélaine, quien asegura ama su profesión. 

La semana pasada, lamentaba en el canal BFMTV no poder enseñar a los más pequeños, en preescolar.

"Quieren estar tranquilos, y evitar que los padres puedan quejarse de mi apariencia", declaraba. Dijo que el año pasado enseñaba en el jardín de niños Docteur Morere en Palaiseau, un suburbio de París.

Todo marchaba en orden hasta que los padres de un niño de tres años se quejaron ante las autoridades educativas, pues comunicaron que su hijo, a quien Helaine no le enseñó, tuvo pesadillas después de verlo. Sin embargo, el maestro estima en cambio que su particularidad hace su fuerza: 

"Los niños que me ven, aprenden la tolerancia y el respeto por los demás. Cuando sean adultos, puede haber más posibilidades de que no sean racistas, homófobos, que no vean a los discapacitados como animales de feria", analizó. 

Tomado de milenio.

Reportero:  Editor 1
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