La Fuente Móvil

CÍNICO Y PERVERSO

  • Por Editor R
CÍNICO Y PERVERSO

Cínico y perverso se vio el Presidente López Obrador con su comentario sobre el crimen de los jesuitas. Quién sabe de cuál jabón usará porque se lavó muy bien las manos. Por el contrario, embarró a todos los gobiernos locales y a los mismos jesuitas por el contexto de corrupción e impunidad que privan en Urique. Les tiró la bonita a los presbíteros al señalar que sabían de las actividades de El Chueco Noriel Portillo y les envolvió en plenamente en la complicidad. Igualmente culpó a todos los gobiernos locales y estatales anteriores por la situación. Sin embargo, hay que descartar que los propios Jesuitas condenaron al fracaso la política de abrazos y no balazos del Gobierno Federal. Ahí está el testimonio de Héctor Fernando Martínez, Vicario General de la Diócesis de la Tarahumara, que dejó en claro la postura de que al menos en Urique esa política quisquillosa de proteger al malandro no ha servido para maldita la cosa.