Por: Chamuco
In Memoriam
El Rock está de luto en Chihuahua. El pasado fin de semana, estallaron las redes dentro de la comunidad rockera de la ciudad. Anunciaban, -con pesar-, el sensible fallecimiento de Luis Carlos Guerrero, fundador de Metal Shop, la tienda especializada en ropa, música y parafernalia relacionada con el rock, ubicada en la calle Doblado 109 de la colonia Centro de nuestra amada ciudad.
A Luis Carlos lo conocí hace muchísimos años. Si la memoria no me falla –y si así lo fuera, que alguien me corrija por favor-, a finales de los años ochenta un veterano rockero apodado Billie, tuvo la primera tienda de rock en la ciudad, ahí cerca de la Clínica del Parque. Al cerrar la tienda, allá por 1987 o 1988, los empleados optaron por separar caminos y salieron emprendedores.
Un Luis Carlos aún muy joven, tuvo a bien abrir las puertas de su tienda –bautizándola como Metal Shop- sobre la calle Doblado 109.
Guille y su hermano, -quienes también trabajaban en el lugar, y a quienes mando un saludo-, hicieron lo propio, llamando a la suya Rock Imports, allá sobre la calle Niños Héroes.
Desde que lo conocí Luis Carlos siempre fue un tipo sereno. Jamás lo escuché levantar la voz, y mucho menos, hacer aspavientos. Aunque no se metía con nadie, se hacía respetar. Llevaba la tienda a su ritmo y su forma, y así logró mantenerla a flote durante décadas, hasta el día de hoy.
A lo largo de la larga vida, la tienda ha tenido sus cambios. En su primera etapa, se encontraba en el local que se encuentra justo frente del que actualmente ocupa. Allá por 1995, la tienda rentó un espacio en el que se instaló el primer estudio de tatuajes de la ciudad. Omuro se llama hoy y David, su tatuador.
Siempre al servicio del rocanrol, Luis Carlos ofertaba no solamente productos, sino también servicios. A cambio de unas devaluadas rupias – siempre una cantidad justa-, organizaba expediciones hacía conciertos en otras ciudades.
El Paso, Monterrey, Ciudad de México y otras más, fueron destinos a los que arribaba al frente de decenas de peregrinos rockeros. Mantenía autoridad y orden en todo momento, haciendo que la travesía fuera siempre segura y organizada.
Con él, viajé al concierto de Pink Floyd (1994), Rolling Stones (1995), Van Halen (1995), Ozzy Osbourne (1996), y Iron Maiden (2000), entre algunos otros que no recuerdo de momento.
Por Metal Shop han pasado colaboradores que es imposible desligarlos su historia. El más importante de ellos es Víctor Castillo, quien laboró ahí durante varios años, -y que, aunque luego buscaría otros caminos-, continuó siendo amigo de Luis Carlos y siempre lo apoyó intermitentemente en algunos otros proyectos.
Las actividades de Luis Carlos no solo se constreñían a Metal Shop, toda vez que fueron contados los eventos de rock en la ciudad en los que no estuviera relacionado de una forma u otra. Era el ajonjolí de todos los moles, Ja!
Su labor iba más allá de proveeduría. De alguna manera u otra – le guste a quién le guste-, fue promotor y difusor cultural en la historia de nuestra ciudad.
A lo largo de las décadas, fueron interminables las horas que pasé disertando de bandas con él, en su tienda.
Hace como mes y medio, pasamos mi hijo y yo a saludarlo. Nos recibió como siempre, con una sonrisa en su rostro. Me puede mucho su partida, y deseo a sus familiares y amigos, una pronta resignación.
Buen viaje mi Luis.