Advierte Canacintra que décadas de rezago afecta a proveedores
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- Por Editora M
El presidente de CANACINTRA, Carlos Noé, plantea que el mayor desafío ya no es atraer maquiladoras, sino construir una política industrial que permita generar proveeduría local, contenido regional y empleos de mayor valor agregado
Ciudad Juárez.- Después de más de cinco décadas de consolidarse como uno de los principales polos manufactureros del país, Ciudad Juárez continúa enfrentando una deuda histórica: el escaso desarrollo de proveedores locales capaces de integrarse plenamente a las cadenas globales de suministro.
Así lo afirmó el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, Carlos Noé, quien durante una conferencia de prensa sostuvo que el principal reto para la industria no es únicamente conservar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sino aprovecharlo mediante una verdadera política industrial que fortalezca la proveeduría nacional.
El dirigente industrial señaló que, aunque el T-MEC sigue siendo una plataforma estratégica para Norteamérica, México aún no ha logrado incrementar de manera significativa el contenido regional de los productos que exporta, situación que limita el impacto económico que genera la industria manufacturera en ciudades como Ciudad Juárez.
"Durante décadas nos hemos especializado en ensamblar productos para exportación, pero seguimos dependiendo de componentes importados. El reto ahora es construir una cadena de valor regional que permita fabricar aquí lo que hoy seguimos comprando en otros países", expresó.
Carlos Noé explicó que el panorama económico presenta señales mixtas.
Si bien los indicadores laborales muestran estabilidad en la desocupación y una recuperación gradual del empleo, aún existe un déficit cercano a 60 mil puestos de trabajo respecto a los niveles previos a la desaceleración industrial.
Ante ese escenario, consideró indispensable impulsar una estrategia integral que permita transformar el modelo económico de la región, pasando de una economía basada principalmente en servicios industriales a una industria con mayor capacidad de producción de componentes y proveeduría local.
El presidente de CANACINTRA recordó que el fenómeno no es reciente y tiene raíces históricas que se remontan a la transformación del comercio mundial durante la década de 1970, cuando gran parte de la manufactura comenzó a desplazarse hacia Asia, generando cadenas globales de suministro que hoy representan uno de los principales desafíos para la competitividad mexicana.
A su juicio, Ciudad Juárez debe aprovechar el contexto del nearshoring y del T-MEC para recuperar parte de esa capacidad industrial mediante el fortalecimiento de empresas proveedoras regionales.
Para lograrlo, propuso establecer mecanismos de financiamiento y programas de factoring para pequeñas y medianas empresas, además de crear un régimen fiscal competitivo que reduzca los costos de la formalidad y facilite la incorporación de proveedores nacionales a las cadenas globales de manufactura.
Asimismo, planteó extender los beneficios fiscales relacionados con el IVA para empresas exportadoras, reducir la carga regulatoria y simplificar la tramitología gubernamental, con el fin de disminuir costos operativos que actualmente limitan la competitividad frente a mercados asiáticos.
El dirigente empresarial sostuvo que la estrategia también debe contemplar un programa permanente de desarrollo de talento especializado y una planeación energética de largo plazo que garantice la disponibilidad de infraestructura suficiente para atender el crecimiento industrial proyectado hacia 2026 y los próximos años.
Carlos Noé enfatizó que la política industrial debe convertirse en una estrategia de Estado, construida con la participación de los organismos empresariales y los distintos órdenes de gobierno, para generar condiciones que permitan aumentar el contenido nacional de las exportaciones y fortalecer la economía regional.
Finalmente, advirtió que el verdadero desafío para Ciudad Juárez no radica únicamente en atraer nuevas inversiones, sino en romper con más de cincuenta años de rezago en el desarrollo de proveedores locales, una condición que, aseguró, ha impedido que la riqueza generada por la industria manufacturera permanezca y se multiplique dentro de la economía fronteriza.
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