Ciudad Juárez.- Las recientes crecidas del Río Bravo no sólo han transformado temporalmente el paisaje de la frontera, sino que también han permitido observar especies que habitualmente permanecen ocultas.
Entre ellas se encuentra la rata almizclera (Ondatra zibethicus), un pequeño mamífero semiacuático del que se han registrado avistamientos en la zona.
El colectivo Sierra de Juárez dio a conocer a través de sus redes sociales la presencia de esta especie tras el incremento en el caudal del río y destacó la importancia de documentar la fauna que habita o utiliza temporalmente este corredor natural fronterizo.
Aunque por su apariencia puede ser confundida con un castor, la rata almizclera es una especie diferente.
Pertenece a la familia Cricetidae y se encuentra adaptada a ambientes acuáticos, donde puede refugiarse entre la vegetación o excavar madrigueras en las orillas.Sus patas traseras parcialmente palmeadas y su cola le facilitan desplazarse dentro del agua.
De acuerdo con la información compartida por Sierra de Juárez, su distribución natural comprende buena parte de Canadá y Estados Unidos y se extiende hacia regiones del norte de México.Sus principales hábitats son ríos, arroyos, lagos, estanques, pantanos y humedales con presencia de vegetación acuática.
Su alimentación es principalmente vegetal y comprende raíces, tallos y hojas de plantas acuáticas, aunque de manera ocasional puede consumir pequeños organismos.
Su presencia también cumple una función dentro de los ecosistemas de humedal, pues interviene en la modificación de la vegetación y forma parte de la cadena alimenticia de otras especies.
El colectivo destacó que los registros adquieren relevancia porque permiten conocer mejor la biodiversidad asociada al Río Bravo, un ecosistema que, pese a atravesar una región desértica y altamente urbanizada como Ciudad Juárez, continúa funcionando como corredor y refugio para distintas formas de vida.
Las crecidas pueden generar desplazamientos de fauna y facilitar la observación de animales que regularmente pasan desapercibidos.
Por ello, Sierra de Juárez recomendó que, en caso de encontrar una rata almizclera, las personas mantengan distancia, eviten intentar capturarla o alimentarla y, cuando sea posible, documenten el avistamiento mediante fotografías y ubicación sin alterar su comportamiento.
“El Río Bravo también es hogar”, señaló el colectivo al subrayar que conocer las especies que sobreviven y se desarrollan alrededor del cauce representa un primer paso para valorar, respetar y proteger el patrimonio natural de la frontera.