Juárez

Exprimen el bolsillo las cenas de Año Nuevo en Juárez

  • Por Editora M

Ciudad Juárez.- La ciudad despide el año con mesas servidas y cuentas que no cierran. 

La cena de Año Nuevo, símbolo de unión y esperanza, se ha transformado en una de las erogaciones más pesadas del calendario familiar, en una ciudad donde el ingreso no crece al mismo ritmo que los precios. 

La celebración llega marcada por la inflación, el encarecimiento de alimentos básicos y una presión constante sobre el salario.

En 2025, organizar una cena tradicional implica desembolsar más de 17 mil pesos cuando se trata de reuniones familiares amplias. 

La cifra no es aislada; hace apenas un año el gasto rondaba los 14 mil 600 pesos, y en 2023 se ubicaba cerca de los 13 mil pesos. 

En dos años, el costo de despedir el año se incrementó más de 30%, sin que el poder adquisitivo de las familias juarenses haya tenido un crecimiento proporcional.

El impacto se siente con mayor fuerza en los hogares de ingresos bajos, donde una cena modesta de entre 3 mil y 5 mil pesos equivale a hasta el 20% del ingreso mensual. 

Para estas familias, celebrar implica elegir entre cumplir la tradición o cubrir necesidades básicas; despensa, transporte, renta o medicamentos. 

En muchos casos, el festejo se sostiene con crédito informal, adelantos de aguinaldo o compras a meses que hipotecan los primeros meses del nuevo año.

En la clase media, sostenida en gran medida por el empleo industrial y de servicios, el gasto oscila entre 8 mil y 12 mil pesos para mantener una cena “completa”. 

Este desembolso absorbe recursos que antes se destinaban al ahorro o a enfrentar la tradicional cuesta de enero, marcada por pagos escolares, servicios y deudas acumuladas. 

La mesa se mantiene, pero a costa de ajustes que se resentirán semanas después.

Incluso los hogares de mayores ingresos enfrentan un escenario distinto al de años anteriores. 

Carnes, bebidas importadas y celebraciones fuera de casa elevan el gasto total por encima de los 20 mil pesos, reflejando que el encarecimiento no distingue nivel socioeconómico. 

El aumento en bebidas, botanas y platillos tradicionales empuja el costo final, aun cuando la capacidad de pago sea mayor.

En mercados, supermercados y tiendas de barrio de la frontera, el recorrido previo a la cena confirma la realidad: cada producto suma, cada precio pesa. 

Así, la última noche del año deja una postal recurrente en Ciudad Juárez; familias que celebran, sí, pero con la conciencia de que el brindis llega acompañado de una factura alta. 

El Año Nuevo entra entre abrazos y deseos, mientras el bolsillo queda exhausto, anticipando un inicio de año cuesta arriba para miles de hogares juarenses.

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