Nutrir es una forma de rescatar a la familia: Austria Galindo
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- Por Editora M
Ciudad Juárez.— En los hogares donde el ingreso no alcanza, donde la comida se raciona y la preocupación diaria es decidir qué se come hoy y qué se deja para mañana, la pobreza alimentaria deja de ser una estadística y se convierte en una condición permanente.
En colonias de alta vulnerabilidad de Ciudad Juárez, miles de familias viven esta realidad, particularmente aquellas con niñas, niños y adolescentes en edad escolar.
Es en este contexto donde la estrategia Nutrichi Chihuahua ha comenzado a incidir de manera directa, con un enfoque que va más allá del apoyo inmediato y apunta a romper el ciclo de carencia.
Así lo explicó Austria Galindo, coordinadora estatal de Nutrichi Chihuahua, al detallar que el programa nace de un diagnóstico claro; la alimentación deficiente está directamente vinculada al rezago educativo, los problemas de salud y la desintegración social.
“No estamos hablando solo de hambre, sino de familias que viven en condiciones que las colocan en riesgo permanente de dependencia y exclusión”, señaló.
Pobreza alimentaria: el rostro más frágil de la vulnerabilidad
De acuerdo con datos operativos del propio programa, una parte significativa de los beneficiarios proviene de sectores donde la inseguridad alimentaria es crítica, con hogares integrados por cinco o más personas y con ingresos inestables.
Un dato revelador es que 40% de quienes acuden al Banco de Alimentos tienen entre 35 y 45 años, es decir, se encuentran en plena edad productiva, pero atrapados en condiciones que les impiden garantizar lo básico para sus familias.
Ante este escenario, Nutrichi Chihuahua estructura su intervención priorizando familias con mayor grado de vulnerabilidad, con énfasis en aquellas donde hay menores de edad, mujeres jefas de hogar y hogares extensos.
“Si no atendemos primero a quienes están en el punto más crítico, el problema se reproduce”, advirtió Galindo.
Despensas que sí nutren, no apoyos simbólicos
Uno de los ejes centrales del programa es la entrega de despensas con un valor superior a los 500 pesos, diseñadas para cubrir requerimientos nutricionales reales.
A diferencia de esquemas tradicionales, estas despensas no son homogéneas, sino que se segmentan de acuerdo con el nivel de necesidad.
Existe una despensa general para las familias beneficiarias, pero también despensas específicas para hogares de alta vulnerabilidad, así como para aquellos con mayor número de integrantes y requerimientos elevados de proteína.
Cada entrega va acompañada de asesoría nutricional, lo que permite que los alimentos no solo se consuman, sino que se integren de manera adecuada a la dieta familiar.
“Una despensa sin orientación se agota rápido y no genera cambios. Nuestro objetivo es que realmente nutra y fortalezca a la familia”, puntualizó la coordinadora estatal.
Niñas y niños: el centro de la estrategia
En los sectores más golpeados por la pobreza alimentaria, las niñas y los niños suelen ser los primeros afectados.
Por ello, Nutrichi Chihuahua atiende actualmente a más de 40 mil menores mediante desayunos escolares y la distribución de platillos calientes y fríos, desarrollados en coordinación con fundaciones y dependencias estatales.
Este componente alimentario se vincula con acciones educativas y de salud, bajo la premisa de que un niño mal alimentado tiene menos posibilidades de aprender, desarrollarse y romper el círculo de la pobreza.
Lactancia y primera infancia: prevenir desde el origen
La estrategia pone especial atención en la primera infancia, particularmente en la promoción de la lactancia materna como el alimento más completo y accesible para los bebés.
Nutrichi Chihuahua impulsa la ampliación de lactarios, que pasarán de dos a cuatro en el Parque Central, además de talleres y acompañamiento para madres.
“La lactancia no solo es nutrición; es salud, es vínculo y es prevención”, explicó Galindo, al destacar que estos espacios también representan un apoyo directo para mujeres en situación de vulnerabilidad.
Centros comunitarios: alternativas reales frente al riesgo social
En colonias donde la pobreza alimentaria se combina con falta de oportunidades, Nutrichi Chihuahua apuesta por fortalecer los centros comunitarios como espacios de contención social.
La meta es que se conviertan en lugares seguros para niñas, niños y adolescentes después de la escuela, alejándolos de entornos de violencia y del reclutamiento por grupos delictivos.
Actualmente, programas como el de boxeo comunitario ya han generado resultados tangibles, con jóvenes que han trascendido al ámbito estatal, nacional e incluso internacional.
Para 2026, el plan es abrir cinco nuevos centros comunitarios en Guadalupe, Parajes de San José, Valle de Allende, La Cuesta y Fidel Velázquez, además de posibles ampliaciones en Infonavit Casas Grandes.
Estos espacios integrarán actividades deportivas, académicas y culturales, reforzando el desarrollo integral de las familias más vulnerables.
De la asistencia a la autonomía
Uno de los puntos más enfáticos del programa es el rechazo al asistencialismo perpetuo. Nutrichi Chihuahua busca que las familias beneficiadas transiten hacia la autonomía, mediante capacitación, autoempleo y generación de ingresos.
“No se trata de entregar apoyos indefinidamente, sino de crear las condiciones para que las familias salgan adelante por sí mismas”, subrayó Galindo. En este modelo, la alimentación es el primer paso, pero no el último.
Alianzas que multiplican el impacto
El alcance de Nutrichi Chihuahua ha sido posible gracias a una red de voluntariado y alianzas estratégicas con Medichi Chihuahua, Banco de Alimentos, Fechac, Celíder, Casa Amiga y Fundación Hogares, entre otras organizaciones.
Esta coordinación ha permitido acciones de alto impacto social, como la realización de 200 cenas comunitarias en sectores de alta marginación.
El programa cuenta además con el respaldo de la gobernadora del estado, así como con el acompañamiento del Instituto Chihuahuense y de la maestra Teporaca, lo que fortalece la gobernanza y la proyección a corto y mediano plazo.
Un enfoque integral para revertir la pobreza alimentaria
Con una expansión planificada hacia 2026, Nutrichi Chihuahua se perfila como una estrategia que coloca a las familias más vulnerables en el centro de la política social, entendiendo que combatir la pobreza alimentaria requiere algo más que alimentos; exige educación, salud, espacios dignos y oportunidades reales.
En una ciudad marcada por profundas desigualdades, el programa busca transformar la urgencia en esperanza y la asistencia en desarrollo, con una premisa clara; nutrir a la familia es fortalecer el futuro de Juárez.
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