Presentan libro sobre ex alcalde Francisco Villarreal
- Por Editora M
-Juárez se mira al espejo; la memoria de Francisco Villarreal Torres revive en una ciudad que busca rumbo
Ciudad Juárez.– En una frontera acostumbrada a sobrevivir más que a recordar, el nombre de Francisco Villarreal Torres volvió a pronunciarse no como nostalgia, sino como una llamada urgente a reconstruir la memoria colectiva de una ciudad que, entre crisis y crecimiento acelerado, parece haber olvidado a quienes la levantaron.
A 96 años de su nacimiento y a tres décadas de su muerte, la presentación del libro Francisco Villarreal Torres, Constructor de Libertad, del autor José Mario Sánchez Soledad, colocó en el centro del debate público una idea incómoda; Juárez enfrenta sus desafíos actuales sin conocerse a sí misma.
La obra, presentada el 30 de abril de 2026, no reconstruye únicamente la vida de un empresario y exalcalde emanado del Partido Acción Nacional, sino que expone una etapa clave en la historia urbana, social y económica de la frontera.
En palabras del autor, entender ese pasado es condición necesaria para enfrentar un presente marcado por la incertidumbre económica, el desgaste urbano y la fragilidad en los servicios públicos.
Durante el evento, el rector de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez, Oscar Fidencio Ibáñez Hernández, evocó a Villarreal Torres como una figura que trascendió la política.
No lo describió sólo como alcalde, sino como empresario, filántropo y pensador que llevó sus ideas al terreno de los hechos.
Su testimonio, atravesado por la experiencia personal, reveló la influencia directa que el exalcalde tuvo en generaciones que hoy continúan en la vida pública.
Pero más allá de las evocaciones personales, el libro sitúa a Villarreal Torres en uno de los momentos más complejos del crecimiento de Ciudad Juárez.
Entre las décadas de 1960 y 1970, la ciudad duplicó su población, impulsada por procesos como el Programa Nacional Fronterizo y la expansión industrial.
Ese crecimiento desbordó la capacidad institucional; colonias sin servicios, viviendas precarias y amplias zonas urbanizadas al margen de la ley marcaron el paisaje del poniente.
En ese contexto, la administración municipal encabezada por Villarreal impulsó una de las decisiones más significativas en términos sociales; la regularización de la tierra.
Para miles de familias, acceder a la certeza jurídica de su vivienda significó algo más que un trámite administrativo; fue el inicio de una ruptura con esquemas de dependencia, clientelismo y control político que limitaban su desarrollo.
El libro también rescata episodios estructurales como la expropiación del Lote Bravo, una medida que abrió nuevas reservas territoriales y permitió a la ciudad expandirse con mayor margen de planeación.
Sin esa decisión, advierte la obra, Juárez habría quedado atrapada entre ejidos y concentraciones de tierra que impedían su crecimiento ordenado.
Desde una perspectiva histórica, Villarreal Torres aparece como parte de una generación de empresarios que no sólo generaron riqueza, sino que participaron activamente en la construcción del Juárez moderno.
Bajo su liderazgo, las Empresas Villarreal lograron hitos económicos relevantes, como su incursión en mercados financieros, mientras impulsaban desarrollos urbanos en zonas clave de la ciudad.
Sin embargo, el planteamiento de José Mario Sánchez Soledad no se detiene en el reconocimiento.
La obra confronta el presente; una ciudad que hoy enfrenta retos en movilidad, acceso al agua, manejo de residuos, planeación urbana y dependencia económica de la industria maquiladora.
El autor advierte que Juárez carece de un “plan B” ante posibles transformaciones del modelo industrial que la ha sostenido durante décadas.
La imagen que describe, edificios abandonados en la avenida Lincoln, infraestructura rebasada, servicios que no evolucionan al ritmo del crecimiento; no es casual.
Es, en su lectura, el reflejo de una ciudad que ha dejado de pensar en sí misma como proyecto colectivo.
En ese sentido, la figura de Villarreal Torres se convierte en un punto de contraste.
Su administración, sostiene el libro, operó bajo una lógica de “agenda de ciudad”, donde la planeación, la institucionalidad y el impacto a largo plazo se colocaron por encima de la coyuntura política.
A tres décadas de su ausencia, su legado también se expresa en instituciones y proyectos que continúan vigentes, así como en aportaciones educativas y sociales que marcaron una época.
No como monumentos estáticos, sino como estructuras vivas que siguen influyendo en la dinámica urbana.
La presentación del libro no fue sólo un acto editorial.
Fue, en esencia, un ejercicio de memoria pública que dejó al descubierto una pregunta de fondo: ¿qué tanto conoce Ciudad Juárez a quienes la construyeron y qué tanto está dispuesta a aprender de ellos?
En una frontera donde el futuro suele imponerse con prisa, la historia de Francisco Villarreal Torres irrumpe como una advertencia y una posibilidad; sin memoria, no hay identidad; y sin identidad, difícilmente habrá un rumbo claro para la ciudad que sigue creciendo entre el olvido y la urgencia.
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