Juárez

Reconoce UACH legado del doctor Arturo Licón Baeza

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  • Por Editora M

- Exalumnos, familiares y colegas recordaron en Ciudad Juárez la vocación docente, integridad, disciplina y aportaciones del académico, cuya trayectoria dejó huella en generaciones de universitarios

 

Ciudad Juárez.— Más allá de los cargos, las aulas y los años de servicio, el legado del doctor Arturo Licón Baeza fue recordado por quienes compartieron con él una etapa de su vida profesional, académica y familiar, durante el homenaje a su trayectoria realizado por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) en el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

El encuentro se convirtió en un recorrido por la vida de un universitario al que sus alumnos describieron como exigente, disciplinado y profundamente comprometido con la enseñanza. 
Los testimonios coincidieron en que Licón Baeza entendía la educación no solamente como la transmisión de conocimientos, sino como una formación sustentada en el respeto, la responsabilidad y la honestidad.

Una de las anécdotas compartidas durante el homenaje recordó una particular forma de evaluar a sus estudiantes. 

En lugar de limitarse a aplicar un examen, preguntaba individualmente qué calificación consideraban merecer y contrastaba la respuesta con la participación, asistencia y desempeño de cada alumno.

La lección, señalaron quienes pasaron por sus aulas, trascendía la materia; obligaba al estudiante a evaluarse con sinceridad y asumir las consecuencias de sus propias decisiones.

Su hermana ofreció uno de los testimonios que mejor retrató el carácter del académico. Relató que cuando fue su alumna intentó compaginar las clases con su trabajo y, pese al vínculo familiar, Licón Baeza se negó a concederle un trato distinto. 

Al reclamar una calificación, la respuesta fue la misma que habría recibido cualquier estudiante; no había cumplido con las horas requeridas y tendría que presentar un examen extraordinario. 

Para la familia, aquel episodio terminó convirtiéndose en una muestra de la integridad que caracterizó su vida.
Quienes lo conocieron destacaron también su participación en el fortalecimiento de la presencia universitaria en Ciudad Juárez y su contribución para abrir oportunidades educativas a nuevas generaciones en la frontera. 

Sus alumnos recordaron a un profesor riguroso con los horarios y las entregas, pero también a un hombre profundamente identificado con su vocación y cercano a quienes buscaban aprender.

Durante la ceremonia también se evocaron otras facetas de su trayectoria profesional. 

La licenciada Graciela Martínez, quien trabajó junto a Licón Baeza durante varios años, lo describió como un hombre de honor, fortaleza y disciplina, y recordó su intervención en proyectos de carácter binacional, entre ellos gestiones para establecer mecanismos con Estados Unidos relacionados con la devolución de vehículos robados, además de su participación en iniciativas vinculadas con la defensa de los derechos humanos.

El homenaje dejó como eje central una idea repetida entre familiares, amigos y antiguos alumnos; Arturo Licón Baeza salió de las aulas, pero no de la memoria de quienes fueron formados por él. Su disciplina, vocación y defensa de la honestidad quedaron como parte de una trayectoria que la comunidad universitaria reconoció no solamente por sus aportaciones institucionales, sino por las vidas que alcanzó desde la docencia.

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