Juárez

Se convierte modelo de salud mental policial en referente nacional

  • Por Editora M

-La estrategia cumple cinco años de operación, ofrece atención psicológica gratuita y confidencial a policías y sus familias, y ya es observada por otras entidades como un esquema susceptible de replicarse


Ciudad Juárez.- Ciudad Juárez mantiene desde hace cinco años un modelo integral de atención a la salud mental de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, basado en prevención, evaluación periódica, seguimiento clínico y acompañamiento familiar, informó la doctora Victoria Barraza Echeverría, coordinadora de la unidad especializada encargada del programa.

El esquema fue desarrollado en la propia corporación con base en evidencia y en las necesidades detectadas entre los policías municipales, y actualmente forma parte de la política pública local.
Una de sus principales características es que la evaluación y atención psicológica forman parte del proceso para ingresar y permanecer dentro de la corporación, bajo una perspectiva preventiva y no punitiva.

El objetivo, explicó Barraza Echeverría, es detectar oportunamente factores como estrés, ansiedad, desgaste emocional o afectaciones derivadas de intervenciones de alto impacto, antes de que estos problemas se agraven.

Tres protocolos para atender al policía

El modelo se integra por tres protocolos principales; reacción, actuación y atención, que en conjunto conforman una ruta para identificar riesgos, intervenir y posteriormente dar seguimiento a cada elemento.

Las y los policías son sometidos a evaluaciones psicológicas periódicas y, cuando se detectan indicadores que requieren atención, se establece una ruta individual y confidencial.

El programa también incluye entrenamiento para el manejo del estrés, ansiedad y emociones, con herramientas que los elementos pueden aplicar tanto durante el servicio como después de una intervención.

La atención, señalaron durante la presentación, no termina una vez que concluye un operativo o una consulta psicológica, sino hasta que se logra un proceso adecuado de recuperación.

En promedio, cada policía ha pasado aproximadamente dos veces por la unidad especializada para evaluaciones o seguimiento, y la evolución se integra a su expediente para determinar las siguientes acciones.

Hasta el momento, de acuerdo con la información presentada, no se han registrado bajas de elementos atribuibles directamente a problemas de salud mental, debido a que la estrategia está diseñada para acompañar y prevenir, no para sancionar.

Casi 52 mil impactos en cinco años

Durante la exposición se informó que el programa acumula casi 52 mil impactos relacionados con salud mental, considerando actividades de sensibilización, reducción del estigma, atención, evaluaciones y acceso a servicios.

Actualmente participan 16 profesionales de la salud mental, quienes brindan atención individual y grupal a los elementos.

La estrategia también busca combatir una de las principales barreras dentro de las corporaciones de seguridad; la resistencia cultural a solicitar apoyo psicológico.

El mensaje que se impulsa entre los policías es que pedir ayuda no debe interpretarse como debilidad, sino como una conducta responsable y como parte del entrenamiento profesional.

La familia también recibe acompañamiento

El modelo no se limita a los agentes municipales.

La atención se extiende a sus familias bajo la premisa de que el entorno familiar constituye uno de los principales soportes emocionales para quienes diariamente enfrentan situaciones de riesgo.

Se realizan actividades familiares mensuales y encuentros anuales dirigidos a hijos de policías, con programas diferenciados para niñas y niños de 6 a 11 años y adolescentes de 13 a 17 años.

De acuerdo con los datos presentados, alrededor de 220 elementos han participado acompañados por sus hijos.

La estrategia busca fortalecer vínculos, mejorar la convivencia y generar herramientas para que las propias familias puedan identificar señales de desgaste emocional y apoyar oportunamente al elemento policial.

Modelo de Juárez despierta interés nacional

A cinco años de su implementación, el programa desarrollado en Ciudad Juárez ha comenzado a ser considerado como referencia fuera del municipio.

Durante la sesión se mencionó que instituciones y autoridades de otras entidades, entre ellas Puebla y Guanajuato, han mostrado interés en conocer o replicar elementos del modelo.

También se hizo referencia a discusiones legislativas vinculadas con la denominada Ley Orlando, relacionada con la atención y protección de la salud mental de los integrantes de las corporaciones de seguridad.

La diferencia, destacó Barraza Echeverría, es que Ciudad Juárez ya cuenta con un modelo en funcionamiento, con protocolos, personal especializado, seguimiento y resultados obtenidos durante cinco años.

La corporación también ha avanzado en la generación de investigación y publicaciones relacionadas con la salud mental policial, lo que permite documentar la experiencia y medir sus resultados.

Cinco años de continuidad

La creación del modelo fue impulsada dentro de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal bajo el liderazgo de César Omar Muñoz Morales, a quien se reconoció por respaldar la conformación de la unidad y la implementación de esta política.

El proyecto también contó con el respaldo del presidente municipal con licencia Cruz Pérez Cuéllar y mantiene continuidad durante la administración encabezada actualmente por Héctor Ortiz Orpinel.

La estrategia apuesta por institucionalizar la salud mental como una parte esencial de la preparación policial, al mismo nivel que la capacitación física, táctica y operativa.

El planteamiento es claro; un policía que cuenta con herramientas para manejar el estrés, reconocer su desgaste emocional y solicitar ayuda oportunamente tiene mejores condiciones para desempeñar su trabajo y tomar decisiones frente a situaciones de alta presión.

Después de cinco años, Ciudad Juárez busca demostrar que la salud mental policial puede dejar de ser únicamente un tema de discusión para convertirse en una política pública permanente, preventiva y extensiva a las familias de quienes tienen a su cargo la seguridad de la comunidad.

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