Viernes, 06 de Noviembre del 2026

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La Fuente Móvil

CASA STARK

Desde Morena en Ciudad Juárez se comenta que en los pasillos del Partido Acción Nacional en Chihuahua, el célebre lema de la Casa Stark, de la serie y novela Gameo f Thrones: "Winter is coming!", resuena hoy no como una referencia de cultura pop, sino como una cruda advertencia política. Las diversas facciones y liderazgos que actualmente buscan imponer su voluntad a toda costa para acaparar las posiciones rumbo al 2027 están ignorando la inminente amenaza exterior para enfrascarse en una guerra fratricida. Al igual que los nobles de Westeros, la clase política panista corre el riesgo de ser devorada por el invierno electoral mientras sus cúpulas se aferran a pelear por las rebanadas de un pastel que ni siquiera ha entrado al horno. Esta prisa por repartirse un triunfo que aún no aseguran es una calca exacta de la crisis que fracturó al partido entre los años 2007 y 2010. En aquel entonces, el PAN gozaba de un capital político inmejorable y tenía en la figura del exalcalde Juan Blanco a su gran proyecto insignia. Sin embargo, la ceguera de poder y la soberbia de los grupos internos dinamitaron el avance. En lugar de consolidar el proyecto estructurado que ya tenían en las manos, el influyente grupo de los "Dhiacos" forzó la maquinaria partidista y operó desde las sombras para imponer a Carlos Borruel como su candidato a la gubernatura, priorizando el control de la facción sobre la viabilidad de todo el partido. El desenlace de aquella imposición histórica es una lección que parece haber sido olvidada por los actuales protagonistas del escenario local: tras pelearse las migajas internas, el PAN perdió en las urnas absolutamente todo lo que había ganado en los años previos, sumiendo a la institución en un largo y gélido exilio del poder estatal. Hoy, al replicar ese mismo guion de cerrazón, desplantes de soberbia y agandalle prematuro de candidaturas, los actuales operadores políticos del blanquiazul en la capital juegan con fuego en medio de la nieve. Si no logran entender que el verdadero adversario está afuera, el crudo invierno político volverá a congelar sus aspiraciones mucho antes de que se impriman las boletas. Y Juan Blanco sigue estando en el centro de las divisiones desde hace 16 años. ¿Casualidad o modus operandi?