La Fuente Móvil

EL COLMO

  • Por Editor R

En una ciudad como Juárez, donde la violencia se ha vuelto un paisaje cotidiano, los abusos ya no sólo vienen del crimen organizado; ahora, también de empresas privadas que se amparan en la figura de escoltas o personal de seguridad sin licencia de portación de armas de fuego. El más reciente caso ocurrió ayer a plena luz del día, justo cuando la ciudadanía intenta hacer su vida entre semáforos, mandados y otras rutinas en un hecho digno de una serie policiaca. Tres empleados de la funeraria "Amor Eterno" y un civil fueron detenidos tras protagonizar una persecución por calles de la Unidad Habitacional Benito Juárez, culminando en la detención por los delitos de privación de la libertad, lesiones y daños. Los detenidos, Víctor Alexis O. H., Jesús Manuel G. O., Ángel Eduardo S. C., y Marco Esteban C. A., agredieron brutalmente a un hombre en el estacionamiento de una tienda comercial, bajo el argumento de que había dañado uno de los vehículos de la compañía con un machete. Pero la reacción, en lugar de llamar a las autoridades, fue tomar justicia por su propia mano. Más allá del hecho concreto, lo que preocupa es la tendencia de empresas que utilizan a su personal para intimidar, golpear o amedrentar, sin importar si tienen o no autorización para ejercer funciones de seguridad. Muchos de estos individuos no cuentan con licencia de portación de arma, ni capacitación legal, ni protocolos que respeten los derechos humanos. Algo similar a la golpiza que le dieron los escoltas de la familia Bermúdez a familiares y trabajadores del otro empresario dueño de “Las Anitas”, Lázaro Flores. Cabe preguntar hasta cuándo se permitirá que las compañías usen a sus trabajadores como fuerza de choque personal. Aparte tiene que haber un buen castigo.

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