Por eso La Cata Espino hizo fuga de las filas del Instituto Nacional de Elecciones. Abusadilla desde chiquilla, vio el peligro, lo midió, pidió disculpas y, como dicen los chilangos, pasó a retirarse. Fue demasiado expuesto el tema de la corrupción, algo nunca visto, en donde pretendieron usar a la chihuahuense como trapo de cocina. Las firmas que le pedían implicaban décadas de cárcel así que pies para que os quiero y mejor a otra cosa mariposa. Muy tentador el cargo de Secretaria Ejecutiva, la verdad de las cosas, que dormiría a cualquiera. Así que Catita regresó a su puesto en la Secretaría de Seguridad Pública en el estado con su amigo Chilito Loya, hoy convertido en flamante Fiscal del Estado.