Pleitazo se traen los Magistrados Gerardo Acosta y Rubén Aguilar Gil por el control y descomposición de los Jueces Penales en el Tribunal Superior de Justicia en el Estado. Rubén le dio un arañazo al pastel al jalar seis jueces a su establo y eso enfureció al capo, que de inmediato reaccionó negativamente. Ahí empezó el tirote que se traen adentro del Tribunal y que al parecer no tiene más salida que la separación. Los jueces penales agrupados andan ofreciendo a ciertos litigantes las tarifas por medidas cautelares y resoluciones a modo que producen pavor. Jamás se había visto eso en tal magnitud dentro del Poder Judicial del Estado que algún día fue ejemplo nacional de rectitud y eficiencia. Elegir a los jueces fue lo peor que se pudo haber hecho pero como el daño ya está hecho, sigue cuando menos operar el control de daños pero, visto el estado de cosas que priva en el TSJ, no habría mas remedio que la apertura de carpetas de investigación.