LA NEGLIGENCIA
- Por Editora Dai
Del sur nos llegan los problemas y del norte ponemos la carne… o al menos lo intentamos. La advertencia que lanzó la gobernadora Maru Campos no es un tema menor ni un simple pleito de agenda política: es una alerta por exportaciones frenadas debido a una plaga esparcida en el país por la negligencia oficial que le abrió la puerta de par en par y por tanto ahora Chihuahua paga las consecuencias. El gusano barrenador entró hasta la cocina del país porque en el centro y en el sur decidieron volverse de la vista gorda. La mandataria estatal destapó que le pidió directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum el cierre preventivo de la frontera sur para frenar a este parásito, pero la respuesta fue el silencio. Y peor aún, los señores gobernadores del sur terminaron cerrando filas, rechazando cualquier restricción ganadera bajo el argumento del impacto económico para sus zonas. Traducido al buen español: allá no quisieron apretarse el cinturón un par de meses y prefirieron que acá en el norte termináramos pagando los platos rotos. Pero como dijo Maru “El Gobierno Federal prefirió privilegiar a los estados del sur y no hacer un equilibrio con las vocaciones de los estados del norte”. Una frase que resume décadas de centralismo en donde la ganadería de exportación, pilar histórico y económico de nuestra tierra, se trata como un lujo de unos cuantos y no como un motor nacional. Por privilegiar la comodidad de unos, hoy los productores chihuahuenses sufren el fantasma de pausas y cierres fronterizos con Estados Unidos, mientras el hato ganadero queda expuesto. Pero si allá en el sur se cruzaron de brazos, acá en el estado la batalla ya empezó en el aire y en los corrales. No hay margen para lamentarse sin actuar. Actualmente ya vuelan 2.5 millones de moscas estériles en municipios clave como parte de una estrategia de control biológico, sumado a brigadas de inspección y al trabajo del programa Médico visita mi establo, donde se revisa desde la vaca lechera hasta el becerro recién nacido. Se está haciendo la chamba en el terreno para evitar que el ganado se quede varado en las fronteras. Sin embargo, de nada servirán las acciones que se implementen en los campos norteños si la llave del sur sigue goteando.
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