LA PIFIA
- Por JR
Ya suena muy rebuscado el pretexto insistente de la presidenta Claudia Sheinbaum, que sigue sosteniendo al comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, recién favorecido por un juez federal para que libre el proceso en su contra por la muerte de 40 migrantes en la estación siniestrada en esta frontera. Hoy, en la mañanera, la presidenta dijo que Garduño seguirá al frente del INM “por un periodo de transición largo”, que porque, ante el fenómeno migratorio que sigue advirtiendo Estados Unidos con las deportaciones masivas, debe quedarse la gente con experiencia. La respuesta de hoy de la mandataria fue algo aclaratoria respecto de la decisión del juez de absolver al comisionado bajo la serie de lineamientos que tendrá que cumplir en los próximos meses como seguir acudiendo a firmar a los juzgados, pedir una disculpa pública y verificar las estaciones cada tres meses. “Las malas experiencias deben sancionarse”, dijo Sheinbaum, pero como Garduño será absuelto, desde la perspectiva de su administración, pues no hay nada que sancionar y por lo tanto puede seguir mal dirigiendo el instituto. Nosotros ya hemos advertido la permanencia del responsable del INM quizá hasta para lo que resta del sexenio, sin importar las especulaciones sobre la razón verdadera de que sea sostenido y mucho menos el costo político que todo ese apoyo representa. La oposición, hasta eso, ha estado ausente cuando el tema tiene demasiada carne.
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