La verdad Brighite Granados se llevó el fin de semana el Oscar por su pésima actuación al frente de Morena en el estado. Sin gracia, sin cumplir los más mínimos estándares de imparcialidad a que están obligados los dirigentes de partido, guiada por su parentesco -por un lado- y su fobia -por otro- tuvo el desatino de destapar a su tío El Loerilla para la Presidencia Municipal de Juárez. Se trata de un destape a destiempo, con seis años de retraso, marcados por la soberbia y la prepotencia. Pero ahora no estaría solo el desdichado político fracasado, pues pelearán ese espacio su jefa Andrea Chávez, quien ya dio tumbos en la cartera a la silla grande, eventualmente Mayra Chávez, la delegada estatal del Bienestar, si las cosas se acomodan de esa manera, y Cuauhtémoc Estrada si el tema de género fuera reorientado a otros municipios. No hay manera, pues, que Juan Carlos Loera sea, precisamente en el momento en que sólo La Corraleja, Brighite y el propio Juan Carlos, apoyan a Andrea Chávez desde lo local. Bueno, pero el tema es que quién creerá ahora que La Sobrina sea objetiva e imparcial para manejar un proceso -en lo que le toque hacerlo- cuando ella misma destapó sus ansias sin ton ni son, de manera absurda y disparatada, además, claro está, demostrar una tremenda desesperación.