La Fuente Móvil

LOS DULCES

  • Por Editor R

La diputada Rossana Díaz decidió abandonar el terreno técnico de la comparecencia del secretario de Desarrollo Humano y Bien Común para llevarla al lodazal de la politiquería barata. Sin argumentos sobre presupuesto, indicadores sociales o política pública, optó por sacar a relucir unos espectaculares en los que Rafa Loera apareció hace diez meses. Nada que ver con el objeto de la sesión, pero sí con el intento desesperado de desviar la discusión. Lo irónico es que Rossana Díaz no es ninguna novata en el uso —y abuso— de ese recurso. Durante la campaña pasada fue señalada precisamente por un dispendio similar en espectaculares, al grado de que integrantes de su propio partido lo denunciaron públicamente. Ahí está el antecedente de Susana Prieto, entonces aspirante al Senado por Morena, quien cuestionó abiertamente ese despliegue. A puñaladas iguales, llorar es de cobardes, le dicen. La diputada no se quedó ahí. También arremetió contra el Gobierno del Estado por llevar champurrado y tamales a colonias populares con motivo de las posadas navideñas. Un reclamo que, más que preocupación social, dejó ver el verdadero fondo del enojo: no el uso de recursos, sino no ser parte del reparto. Y fue ahí donde se cayó la máscara: Rossana Díaz pidió abiertamente que no hubiera “inequidad” y que también se le dieran dulces y despensas para repartir en sus distritos. No era una crítica, era una queja por no recibir. Rafa Loera, sin elevar el tono, le respondió con oficio y serenidad: los apoyos tienen reglas, y para Navidad o Reyes, también le tocará. El problema no era la política social, era el sentimiento político.

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