LOS ECOS
- Por Editor R
El homicidio de un agente del Instituto Nacional de Migración (INM) presuntamente a manos de dos migrantes sudamericanos vuelve a poner la alarma ante lo que puede venir el próximo año, si el nuevo gobierno estadunidense cumple su palabra de deportar masivamente por México a toda una ola de inmigrantes. Pero también es una sacudida al mismo INM por el pasivo trabajo que ha venido realizando, con todo y nuevo titular, en la materia a lo largo del país; no se diga Chihuahua. De entrada, el ánimo social vuelve a encenderse con la noticia que ayer sacudió al instituto y a la comunidad migrante, también, con la muerte del agente, que precisamente recibía un reconocimiento por la trayectoria de 30 años. Por el otro lado también está la violencia con la que son recibidos los miles de extranjeros, hablando de secuestros, extorsiones y otros delitos de los que son víctimas por parte del crimen organizado. Vienen quedando a merced de la pasividad de las autoridades, de una política migratoria clara, y de una postura hueca ante Estados Unidos. Si no fue la tragedia del 27 marzo de 2023 lo que hizo entrar en razón a las autoridades federales, ¿cuántas muertes mas tiene que haber para que cambie la situación? Son los ecos de El Garduñas según los que saben.
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