El silencio de la bancada morenista ante el reto de Ricardo Anaya fue tan elocuente como demoledor: mientras los legisladores de Acción Nacional subieron a tribuna cohesionados y portando con orgullo la playera #YoConMaru en respaldo a la gobernadora de Chihuahua, el bando de Morena se congeló frente al perchero de las prendas guindas de #YoConRocha. Ningún senador de Morena tuvo el valor de dar el paso al frente para defender a su propio gobernador de Sinaloa; el rechazo unánime a ponerse la camiseta expuso un vergonzoso desmarque institucional que pesa más que mil discursos. Al final, la fotografía del Senado dejó una división tajante: de un lado, un panismo que arropa de frente y sin titubeos a Maru Campos, y del otro, una mayoría que, ante el menor cuestionamiento sobre los presuntos vínculos de sus gobernantes, prefiere callar y agachar la cabeza antes que asumir el costo político de defender lo indefendible.