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Rueda por Chihuahua clásico Galaxie de 1968

Chihuahua.- En las calles de la ciudad es posible encontrarse con auténticas cápsulas del tiempo, tesoros mecánicos que van más allá del acero y la gasolina. Tal es el caso de un espectacular Ford Galaxie 500, una joya automotriz que, a diferencia de lo que podría pensarse, no es un modelo 78, sino un impecable y robusto ejemplar del año 1968.

Su propietario, Don Rafael Parra, un respetable pensionado de la capital, relata con orgullo que ha compartido su vida con este vehículo desde 1986. Son exactamente cuarenta años de historia compartida, lo que ha convertido al Galaxie en un integrante indiscutible de su familia.

Aunque constantemente recibe ofertas de coleccionistas y entusiastas que buscan comprárselo a cada rato, Don Rafael es firme al asegurar que para él este auto no tiene un precio monetario, sino un valor sentimental completamente incalculable.

A lo largo de estas cuatro décadas, el vehículo ha experimentado una interesante metamorfosis para mantenerse vigente y devorando kilómetros. El motor original fue sustituido por un moderno bloque V8 de cinco litros, dotándolo de mayor fuerza y confiabilidad para los trayectos diarios.

Por dentro, el confort se personalizó al máximo, pues el interior fue completamente tapizado y adaptado con los cómodos asientos de un Dodge Avenger modelo 2008, un volante deportivo y un tablero de indicadores instalados por el propio Don Rafael.

Aunque mecánicamente se encuentra al cien por ciento y luce rines y llantas de gran calidad, la pintura exterior muestra el paso del tiempo de manera poética. Don Rafael confiesa que la estética de la carrocería es el último detalle que le falta por restaurar, aunque esa misma apariencia desgastada le otorga un carácter único y nostálgico que atrae las miradas por donde pasa.

Don Rafael apenas recuerda el costo exacto en el que lo adquirió allá por los años ochenta, cuando la moneda nacional aún se contaba en millones de pesos, pero calcula que la cifra rondaba los trescientos mil pesos de aquel entonces, justo antes de que se le quitaran los ceros a la economía mexicana.

El vehículo es su medio de transporte habitual y, a pesar de que el motor modificado resulta ser un poco gastón de gasolina, el placer de conducirlo supera cualquier gasto. Hoy en día, lejos de las cifras y los negocios, este Ford Galaxie 1968 sigue rodando por Chihuahua con la misma gallardía que hace casi sesenta años, demostrando que la verdadera pasión por los autos clásicos y los lazos familiares sobre ruedas no se devalúan jamás.