Nacional

Desafía demócrata texano al trumpismo con discurso religioso

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  • Por Editora Dai

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El joven representante estatal de Texas, seminarista convencido de que la Biblia es la única verdad, emplea un tono de pastor evangélico para desarmar a sus rivales contra el que no funcionan los argumentos habituales antidemócratas. Su nueva meta es convertirse en senador en Washington con un discurso muy seductor para el votante republicano.

EU.-  Los republicanos de Donald Trump llevan tiempo intentando frenar el ascenso del candidato en las primarias demócratas al Senado en Texas James Talarico (Round Rock, Texas, 1989), cuyo perfil ya estaba en alza incluso antes de que el presidente ganase las elecciones de 2024. Talarico, un joven político de profundas convicciones religiosas, planta batalla al movimiento MAGA en sus propios términos –la fe, el patriotismo, el concepto escorado de libertad–, algo a lo que sus opositores no están acostumbrados. Un hombre que se hizo viral cuando, en 2025, con tempo y timbre de pastor evangélico, desarmó a la republicana Candy Noble en la Legislatura de Texas, las cortes del Estado situadas en Austin. Talarico tomó la palabra para cuestionar a la diputada que quería aprobar una ley imponiendo a todas las aulas del Estado la obligación de lucir los diez mandamientos de la Biblia. La ley se discutía un sábado y se votaría un domingo, recordaba Talarico a la diputada infringiendo así “el sabbat judío y el domingo cristiano”, el tercer mandamiento. Mientras Noble intentaba bromear sin mucho éxito, Talarico fue inflexible: “¿prefiere decirle a la gente que siga los diez mandamientos en vez de cumplirlos usted?”.

Y siguió enumerando, sin citar ejemplos y sin que Noble pudiese articular respuesta. Mismo tono de voz, misma calma, misma sensación que todo alumno de colegio religioso habrá tenido alguna vez cuando miles de años de doctrina se lanzan sobre el sentimiento de culpa. El octavo mandamiento: “no darás falso testimonio. ¿Sabe usted si algún miembro de la Legislatura de Texas mentido alguna vez sobre algo?”. El sexto, que los cristianos estadounidenses traducen más literalmente del Antiguo Testamento: “no cometerás adulterio”. “¿No cree que la Legislatura de Texas debería seguir más los diez mandamientos en vez de imponerlos?”, desarboló a Noble. Su sermón en forma de preguntas y la progresiva cara de Noble de desear haberse quedado en casa en sabbat acumuló más de 1,6 millones de corazoncitos sólo en su TikTok. Había nacido una estrella (religiosa).

En otro intercambio, unas semanas antes, Talarico ya había clavado su mensaje. Reconoció a su rival como “una cristana devota, igual que lo soy yo”, para espetarle: “Esta ley no sólo es inconstitucional, no sólo es antiestadounidense, creo que usted es profundamente anticristiana. Y le digo esto porque esta ley es idólatra. Y excluyente. Y arrogante, y esas tres cosas, en mi interpretación del Evangelio, son diametralmente opuestas a las enseñanzas de Jesús”. En un mundo donde los medios y políticos protrumpistas atacan a los demócratas por el flanco religioso, que un diputado demócrata los deje de fariseos para arriba les descoloca. Y entre esos sermones de la Legislatura de mayo de 2023 hasta la entrevista con Stephen Colbert que la CBS no quiso emitir y le ha devuelto a primera línea de la actualidad política estadounidense, Talarico dejó claro que lo suyo era realmente convicción. También dejó claro, en septiembre de 2025, su intención de presentarse a senador de los Estados Unidos por Texas. De momento, es el favorito en las primarias demócratas que se celebrarán en noviembre. Y su discurso resuena muy bien en uno de los estados más conservadores y religiosos (y republicanos) de Estados Unidos.

Talarico puede presumir de raíces en un Estado que primero es Texas, con su propia mitología y nacionalismo, y luego ya si eso parte de Estados Unidos: es el fruto de “ocho generaciones de texanos”. Es seminarista graduado (de la Iglesia Presbiteriana, fe protestante que coloca a Dios y a la Biblia por encima de todas las cosas y a la que de los sacramentos católicos sólo le importan el bautismo y algo parecido a la comunión), el paso previo a ejercer el sacerdocio. Y también fue maestro de escuela, antes de convertise en diputado estatal en 2018. En su discurso, además de utilizar esa formación religiosa y de magisterio para rebajar la política al votante de a pie, promete ir a Washington a hacer lo mismo que ha hecho en Texas: luchar contra la corrupción y los políticos manejados por intereses económicos de los "megadonantes milmillonarios". Si no estuviésemos hablando de Texas (o de su propia capacidad para argumentar convincentemente en el podcast del popular Joe Rogan que la Biblia no dice claramente que el aborto está mal), podría pasar por republicano moderado en buena parte de Estados Unidos. Si consigue el asiento en el Senado, tendrá un altavoz nacional permanente.

Así, se entiende mejor que el polémico Brendan Carr, el hombre que Trump colocó al frente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) intente borrarle del mapa televisivo. Antes de Colbert, a principios de febrero, Carr lanzó una investigación contra la ABC (generalista de Disney, y una de las cadenas más “blancas” en cuanto a contenidos) por haber entrevistado a Talarico en un matinal. Darle espacio en las ondas, argumenta Carr viola el principio de igualdad –por el que ltodos los candidatos deberían tener el mismo tiempo en antena– en tiempos electorales. Una acusación cogida con pinzas que en realidad va destinada a borrar el discurso de Talarico, muy dañino para el trumpismo, porque se roza en muchas de sus coordenadas. Mientras sus rivales en la carrera demócrata se atacan entre ellos o denuncian la falta de liderazgo en el partido, Talarico empieza por Jesús, “la razón por la que estoy en política”.

“Lo que más me reconforta”, contaba Talarico a Politico en 2023, “es cuando la gente me dice 'soy ateo, soy agnóstica, abandoné la iglesia, dejé la religión. Pero este es el tipo de cristianismo en el que puedo creer”. El diputado contaba su historia personal en su web de campaña: hijo de una madre soltera, Tamara Causey, “hija de un predicador”, que huyó de una relación abusiva con “mi padre biológico, cuyos problemas de alcoholismo a veces le llevaban a la violencia”. Una noche, Causey cogió a su bebé, metió todas sus cosas “en su pequeño Ford Escort y me llevó al hotel donde trabajaba. Su jefe nos dejó quedarnos en una de las habitaciones hasta que pudo encontrar su propio apartamento”. Ese espíritu de lucha de su madre –que apareció sosteniendo una Biblia llena de orgullo el día que juró como diputado por primera vez– lo ha asimilado a su carrera política: “Me presenté a diputado en Texas en 2018 para pelear por mis votantes, por gente como mi madre y mis alumnos”. En un distrito que conquistó como Mamdani la alcaldía de Nueva York: recorriéndolo entero a pie para escuchar a los ciudadanos. La diferencia con el demócrata neoyorquino es que el distrito que le hizo diputado en las urnas en 2018 había votado en las presidenciales de 2016 por Donald Trump.

Información tomada de Vanity Fair 

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