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Dice Trump que está dispuesto a no renovar el Tmec con México y Canadá

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El presidente Donald Trump ha mostrado este miércoles sus reticencias a renovar el tratado de libre comercio con México y Canadá (TMEC), que Estados Unidos firmó en 2020, durante su primer mandato. Según dijo este miércoles el presidente de Estados Unidos en el Despacho Oval de la Casa Blanca, su país no necesita “nada” de sus dos vecinos. “No necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México. Pero ellos necesitan todo lo que tenemos. Y tienen que tratarnos mejor”, ha asegurado. Las declaraciones de Trump ocurren a unas horas de la inauguración del Mundial de fútbol, en el que los tres países comprometidos en el acuerdo comercial son los anfitriones.

Pese a mostrar sus reticencias a renovarlo, el mandatario republicano ha dicho que el TMEC es mucho mejor que el tratado al que sustituyó, el Nafta, que ha calificado como “el peor acuerdo de la historia”. Trump considera que el TMEC es un gran acuerdo por un motivo: que el propio texto concedía el derecho a acabar consigo mismo, una prerrogativa que el republicano parece ahora estar barajando.

Él propio Trump ha subrayado la paradoja de que sea él mismo el que siga ahora al frente de su país, después de que, como ha vuelto a repetir una vez más, sin ninguna prueba, le robaran las elecciones de 2020, que perdió ante el demócrata Joe Biden. Así que seis años después de ponerlo en marcha le corresponda a él la decisión de decidir si acaba con el acuerdo o no.

El Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se firmó bajo el primer mandato de Trump en 2020, pero preveía una revisión del acuerdo a partir del 1 de julio de este año. El republicano ya había dicho anteriormente que no estaba contento con el resultado del marco comercial del TMEC, que deja exento de aranceles a muchos productos comercializados entre los tres países norteamericanos, sobre todo en la industria de la automoción.

La perspectiva de acabar con el acuerdo preocupa especialmente en México y Canadá. Si los tres países se pusieran de acuerdo antes del 1 de julio, se prorrogaría durante 16 años. Si esto no ocurre y Trump da al botón de cancelar, comenzaría un periodo de inestabilidad, en el que habría revisiones anuales durante 10 años. Y si entonces no se ponen de acuerdo los tres firmantes expiraría.

México comenzó, a principios de junio, una ronda conversaciones con Estados Unidos sobre las reglas de origen de las mercancías y tiene prevista una segunda mesa de negociaciones para el 16 de junio, en la que se abordarán los asuntos relacionados con el comercio agrícola. El ministro mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, ha hablado este mismo miércoles sobre la confianza y seguridad que le producía que Washington ya estuviera negociando con el Gobierno mexicano. “México tiene conversaciones formales establecidas y un proceso de revisión en curso, que era un objetivo principal, ya que al principio no se sabía si íbamos a tener esas conversaciones formales”, ha comentado.

El nuevo embajador de México en Washington, Roberto Lazzeri, ha expuesto que el equipo negociador de ese país tiene la mira puesta en la negociación prevista para la próxima semana. “Tenemos que hacer una labor de convencimiento de que el tratado es bueno para los tres países. México le aporta competitividad y mucho valor”, ha comentado este miércoles, apenas minutos después de ser designado por el Senado como representante diplomático en Estados Unidos.

El TMEC se ha convertido en una poderosa moneda de cambio entre Washington y Ciudad de México. Trump ha pedido a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, como condición para renovar el tratado, que su Gobierno se implique más en las medidas migratorias, de protección a la frontera y de combate al narcotráfico. Sheinbaum ha insistido en que esa serie de temas no influyen en la agenda comercial. La presidenta mexicana ha conversado por teléfono con Trump en varias ocasiones y ambos han asegurado que trabajan en conjunto, tanto en el plano económico como en el de la seguridad. El Gobierno mexicano ha insistido en que a pesar de las amenazas de Trump, una buena señal de que el TMEC seguirá es la disposición de Washington para seguir en la negociación.

Estas mesas de negociaciones han ocurrido sin la presencia de los socios canadienses, quienes se han comprometido a unir fuerzas con México para impulsar el futuro del acuerdo comercial para Norteamérica. Canadá ya ha mostrado su interés en llegar a un acuerdo rápido. El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, envió el 1 de junio una carta a sus homólogos estadounidenses y mexicanos en la que pedía renovar el acuerdo durante otros 16 años. “El acuerdo es sumamente beneficioso para cada uno de nuestros países y para la economía norteamericana integrada”, escribió LeBlanc.

El TMEC afecta a un volumen de comercio valorado en 1,3 billones de dólares al año entre los tres países. El ministro canadiense reconoció en el mensaje la posibilidad de que tanto Estados Unidos como México puedan exigir cambios. También dejó claro que durante las conversaciones habrá que abordar el problema de los aranceles impuestos por Trump a los automóviles, el acero, el aluminio y la madera canadienses.

Pocos días antes, The Wall Street Journal había adelantado los planes de la Administración de Trump, que pretende que la mitad de los componentes y materiales con los que se fabrica cada automóvil procedan de fuentes estadounidenses para beneficiarse de aranceles más bajos. Esta era una de las propuestas que los representantes de Washington querían plantear en las negociaciones, propuesta que supondría una importante modificación del acuerdo. De salir adelante, obligaría a los fabricantes de automóviles a obtener muchas más piezas y materiales de proveedores estadounidenses, en lugar de suministradores de México o Canadá.

 

(Información de El País) 

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