La historia de Foresa, como me la contó Don Leoncio
- Por Arcadio Sánchez Rodríguez
FOMENTADORA REGIONAL, S. A de C. V. (FORESA) es una empresa estratégica y emblemática de Nuevo Casas Grandes, que tras la venta a un poderoso grupo juarense adquiere Importancia estatal y nacional.
Con su reciente adquisición, los Zaragoza podrán controlar no sólo la distribución de combustibles, sino la especulación de los precios en todo Chihuahua, desde el norte y noroeste de la entidad, para expandirse hacia el centro y sur del Estado, y de ahí a la conquista comercial del país...
El Ingeniero Leoncio Armendáriz Domínguez, de 95 años, concretó la venta de su empresa, que seguramente pasará como una de las transacciones comerciales más grandes en la historia de Nuevo Casas Grandes.
Hoy les comparto la historia de FORESA, como me la contó Don Leoncio, hace un lustro, para el libro MI LUCHA POR LA VIDA. Trilogía de entrevistas al Ingeniero Leoncio Armendáriz Domínguez.
Leoncio, cuarto hijo de la familia conformada por Antonio Armendáriz Mendoza y Lugarda Domínguez Casillas, nace el 20 de abril de 1928 en Columbus, Nuevo México, EE UU. Sus abuelos paternos fueron Leoncio Armendáriz (vinatero español, güero, de ojos azules) y Rita Mendoza (de tez morena), y sus abuelos maternos Guadalupe Domínguez y Lugarda Casillas.
Empresarialmente, a través de una larga y fructífera vida, Don Leoncio ha combinado la agricultura y la fruticultura, con las perforadoras -que considera "el negocio clave"- y la distribución de camiones, pick’ups y autos, como Gerente de la Chrysler, hasta lograr la concesión de PEMEX y la creación de FORESA, su obra cumbre…
Esta es la historia:
(…)
–Me comentaron los muchachos que era una gasolinera chiquita, acá de Dublán...
–Sí, allá en aquella esquina (orientado desde sus actuales oficinas, hacia las calles Quinta y Constitución, en Colonia Dublán).
– ¿Y esa historia cómo fue?
– ¡Bien bonita, no, no! El asunto fue que esta distribución la hicieron todos los agricultores, no, no todos, digo, varios agricultores fuertes de aquí de Dublán, sobre todo la familia Wagner, Memmeth, Jones, pues no sé si Jones, y algunos otros, Bowman…
– ¿Fue más bien de ellos?
– Sí, la gran mayoría de los mormones de aquí. Pero tenían muchos problemas porque a ellos no les gustaba lidiar con los inspectores de Pemex, sus cosas y medidas y todo eso.
– Eso me dijeron los muchachos: que usted, por sus cualidades personales, que es así muy ordenado, cumpliendo con los requisitos, muy detallista, y aquí a mucha gente no le gusta eso.
–No, pues tenía que hacerlo. Entonces, bueno, y además estas personas ya eran grandes y no tenían necesidad. Y, obviamente, estaba la distribución de Don Luis R. Blanco, que estaba de aquel lado de Paquimé, donde está la gasolinera ahora. Eran dos distribuciones.
– ¿De Luis R. Blanco?
-Sí, pero ni las atendían, ni nada, se la habían rentado, creo, que también al señor Brown. Para no hacérsela muy larga, el señor Brown, que fue también amigo mío, supimos que él quería vender, entonces yo le pregunté y me dijo que sí.
– “Quédate tú con ella”.
– “Vamos viendo de a cómo y cómo”.
– “Como quieras, mira, yo quiero tanto y ustedes dicen cómo quieren pagarme”.
Pues la compramos, se hizo el trato, con un tío (el otro ya se había salido) Raúl y yo.
– ¿Esa fue la distribución de allá o ya la de aquí?
–No, aquella ya la habían rentado, entonces compramos la que está en colonia Dublán, que es donde estamos platicando. La que está al sur de la ciudad se la compramos, posteriormente, al Ing. Luis Romo Parra, fusionándola con esta misma empresa.
Pero de esto aquí eran hoyos y terreno, allá en la esquina aquella descargábamos el combustible, de ahí de la vía, se bombeaba, ¡híjole, la bombita de gasolina y todo era un encanto!
–Ah, eso le encanta. ¿Y sí andaba muy metido en el trabajo usted?
–Yo tenía que… Tuve un empleado muy bueno que se llamaba Cayetano Díaz.
–Me decían que todavía se sube a los contenedores.
– “¿Oye, dónde anda mi papá? ¡Dile que se baje!”
–No sé si todavía, pero que hace tiempo todavía se subía.
– “¿Oye, y no se marea mi papá?”
– “¡Pues dile, verás, a ver si se baja!”
–No, anda allá supervisando, je, je, je.
–Ahorita ya no me puedo subir, la cosa no es nueva, pero era que estábamos remodelando y cumpliendo los requisitos, este, lo hice mucho, ¿no?
Bueno, el asunto es que compramos entre los tres esto, primero aumentando el volumen y todo eso, estoy hablando de más de 50 años ya de esto.
Y un buen día, el tío Ramón García me ofreció su parte:
– “¿No la quieres tú?”, dijo, “pues yo ya estoy viejo…”, y quién sabe qué, ni me acuerdo lo que me dijo.
– “Pues si me da chance de pagársela, sí se la compro”. No, pues le puso valor y, que honestamente no me acuerdo cuánto fue.
– “Ahorita nomás me das tanto si tienes”.
Y el resto, ya le puso plazos, como dos años más, y le pagué sus intereses y todo.
Pasó poquito más tiempo y Raúl, yo creo, quiso tener él más efectivo para alguno de sus negocios y me la ofreció también. Le compré su parte. Entonces ya así.
– ¿FORESA es una concesión?
–FORESA, Fomentadora Regional S. A. de C. V., pero nosotros como abreviando le decimos FORESA.
– ¿Es una concesión?
–Es una empresa, que adquirió la concesión de Petróleos Mexicanos…
–Y la adquirió. Ahorita que decía de cómo están las cosas me imagino que ha de ser un cambio muy tremendo lo que está pasando en la actualidad.
–No, no, no halla uno ni para dónde arrancar, bueno, pero eso es aparte…
–Eso es otra historia… Esta historia es bonita. Oiga: ¿le ha pasado eso en los negocios, ¿no?, como me dice, primero era lo de la siembra y disfrutándolo con los tractorcitos, lo de la perforadora y disfrutándolo, llega la competencia y ya, y luego la venta de camiones y vehículos y llega también la competencia y este es el negocio…
–Que yo conservé…
–Que conservó…
–Y aquí me tiene. Y yo he venido haciendo las cosas poco a poquito, aguantando tanques, arreglando esto, hicimos, digo yo, porque es la empresa, ¿no?, la gasolinera enfrente, después se hizo este local, este fue el último en los 90 me parece, 92, y aquí estamos ya. Yo creo que ya de aquí salgo para el panteón…
(…)
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