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El Rocker

¿El final de Judas Priest? Ian Hill dice adiós..

¿El final de Judas Priest? Ian Hill dice adiós..
¿El final de Judas Priest? Ian Hill dice adiós..

Por: Chamuco 

Ian Hill, el principal fundador de Judas Priest, -uno de los pilares en la historia del metal, y quienes junto a Black Sabbath y Deep Purple se disputan la paternidad del Heavy Metal-, anunció el día de hoy su retiro de lo escenarios. No es cosa menor. Es muy probable que este sea el final de la banda.

Según el portal www.blabbermouth.com –una especie de TvNotas, igual de chismoso, pero de rock- dio a conocer que la decisión se tomó a consecuencia de problemas de salud del músico, principalmente una artritis severa que afecta sus cuatro extremidades, así como la rotura de un tendón que afecta la movilidad de su brazo izquierdo.

Todo inició la noche del pasado 18 de septiembre en el marco de la gira “Faithkeepers Tour”, cuando al estar a punto de salir a tocar el segundo set de la noche, se rompió un tendón del brazo izquierdo. Auch!

Para la siguiente fecha, el día 21 de septiembre, sucedió algo histórico. Desde la fundación de la banda en 1970, jamás faltó a tocar en algún concierto de Judas Priest.

Sin mayores aspavientos, apareció en su lugar Davey Rimmer, bajista de la banda Uriah Heep, y quién a partir de esta fecha, es el bajista oficial de Judas Priest, sin abandonar su banda original.

Con motivo de lo anterior, el día de hoy, a muy temprana hora, la banda publicó lo siguiente:

“Es con el corazón apesadumbrado que compartimos este mensaje personal de nuestro Ian… Ha sido durante muchísimo tiempo la columna vertebral de Judas Priest y todos lo vamos a extrañar enormemente. Le deseamos lo mejor en su retiro y damos la bienvenida a Davey a la familia Priest…

Hola a todos:

Desde hace mucho tiempo, cuando me preguntan: «¿Cuánto tiempo más podrás continuar?», siempre he respondido: «Hasta que mi rendimiento comience a verse afectado»…

Odio tener que decirlo, pero ese momento ha llegado.

Desde hace algunos años, he estado lidiando con la aparición de esa terrible artritis, que ahora se encuentra en una fase avanzada en mi hombro izquierdo y en mi mano derecha; también está en mi hombro derecho y presente en ambas rodillas. He estado combatiéndola con analgésicos, geles y, recientemente, con inyecciones de cortisona en el hombro y la mano.

Aunque pude grabar las líneas de bajo para las canciones del nuevo álbum, existían dudas sobre si sería capaz de completar la reciente gira europea sin contratiempos. Por eso, le pedimos a nuestro buen amigo Davey Rimmer, de Uriah Heep y, por supuesto, de Elegant Weapons, que aprendiera el repertorio para sustituirme en caso de que tuviera que retirarme de la gira. Y eso fue precisamente lo que ocurrió en el concierto de Londres.

Todo se debió a que me rompí un tendón del hombro izquierdo —¡como si no tuviera ya suficientes problemas con él!— justo antes de los bises durante el concierto de Bruselas, dos días antes. Esto provocó que no pudiera levantar el brazo lo suficiente como para alcanzar el mástil de mi bajo. Así que tuvimos que llamar a Davey para que me sustituyera, ¡y ofreció una actuación increíble con tan poco tiempo de preparación!

He consultado a especialistas que consideran que quizá pueda evitar una cirugía, pero, incluso si no tengo que operarme, no hay garantía de que pueda recuperar la fuerza suficiente en el hombro y el brazo para completar un espectáculo entero sobre el escenario.

En vista de todo esto, y del hecho de que he descuidado mi vida familiar durante cincuenta y siete años, he decidido retirarme y dedicar los años que me quedan a compensar ese tiempo perdido y a hacer cosas con mi familia, antes de que llegue el momento en que alguno de ellos tenga que empujarme en una silla de ruedas.

La elección obvia para sustituirme es Davey. Es un gran bajista y una persona genuinamente agradable, que encajará perfectamente en el puesto. ¡Le deseo toda la suerte del mundo!

No pasa un solo día sin que dé gracias por el increíble viaje que me ha tocado vivir. Solo me queda decirles que los quiero a todos y agradecerles la vida que me han permitido vivir.

IAN HILL..”

El futuro de la banda es incierto. Aunque Scott Travis lleva décadas en el grupo y tiene sus capacidades físicas en perfecto estado, de la época dorada de Judas Priest, con la salida de Ian Hill queda solamente Rob Halford. Si bien es cierto que aún le queda voz –una de las más legendarias de las historia del rock – también lo es que ya usa bastón y se le ve semblante de cansancio y hastío.

Ojalá y no sea este el final, y si así lo fuere, debemos de reconocer que cumplieron con su deber, al obsequiarnos 19 álbumes de estudio y 6 en vivo. De lo mejorcito que se ha grabado de la Nueva Ola del Heavy Metal Británico.

La Anécdota.

En el mes de mayo de 2018 se llevó a cabo una de las celebraciones metaleras más importantes que se hayan dado en nuestro país. El Festival Hell and Heaven se presentó en DF por segunda ocasión –ya que es o era un festival tapatío- y el cartel del evento fue monumental. Puro peso pesado.

El viernes 4 de mayo se presentaron, entre muchos otros, Dead Cross (Mike Patton/Dave Lombardo), Mastodon, Bad Religion, The Darkness (gusto culposo, je), Moonspell, Testament, Deep Purple y Scorpions.

Al día siguiente, el sábado 5, el cartel anunciaba a Brujería, L7, Overkill, Killswith Engage, Saxon, Gojira, Marilyn Manson, Megadeth, Judas Priest y cerró el príncipe de las tinieblas, Ozzy Osbourne.

Debido a que tenía información, de que, en cierto hotel de Polanco –de esos de pipa y guante- se hospedarían cuando menos 5 de las principales bandas del festival, me hospedé en dicho lugar en compañía de un primo.

Quién haya vivido la experiencia de asistir a un festival de metal de 2 o más días, sabrá lo extenuante que es. Por esa razón, la primera noche del evento, el viernes 4 de mayo de 2018, en lugar de llegar al Foro Sol a la 1 de la tarde -que era la hora de inicio del evento-, decidimos salir de nuestro hotel a las 4 o 5 de la tarde para llegar a los platos fuertes de la noche.

En ese contexto, y después de darme un baño torero –de oreja y rabo-, bajé al bar del hotel para encontrarme con mi primo. Pasarían por nosotros para ir al evento. Debido a que esa tarde hubo más tráfico de lo normal – raro en el DF-, nos avisaron que llegarían por nosotros más tarde de lo previsto.

Como era de esperarse, por todo el hotel había personal que acompañaba a las bandas y era notorio que muchas de las personas que deambulaban por el lugar eran extranjeros. No presté mucha atención y me encaminé al bar para esperar a mi primo, mientras nos recogieran del lugar.

Cuando bajé, me llamó la atención ver a tres personas sentadas en la barra del bar. Con pinta de turista. Nada rockeros, salvo por su larga cabellera. Uno de ellos en particular, parecía sacado de una película palomera de los años ochenta. Rostro curtido por el alcohol, -o esa impresión me dio-, tenis converse blancos, calcetas hasta media pantorrilla coronadas con tres tiras de colores, short de mezclilla con “mariconera” bien sujeta y camisa casual.

No reparé hasta ese momento que se trataba de Ian Hill. Bebía una margarita y devoraba cacahuates acompañado de dos personas, que al parecer, eran parte del Staff. A los pocos minutos hizo acto de presencia Scott Travis, quién después de coversar con ellos unos minutos, agarraron sus cosas y enfilaron a la salida. Cualquiera pensaría que se trataba de simples turistas, pero eran leyendas del metal.

Como mi primo aún se encontraba en la habitación, le llamé y le pedí que bajara inmediatamente y llevara consigo las portadas de los discos de vinilo de los álbumes Sin After Sin y Painkiller, que habíamos llevado buscando las firmas.

Afortunadamente, se quedaron en el vestíbulo del hotel y tuvimos la oportunidad conversar con ellos durante algunos minutos. Obtuvimos los autógrafos, y de pasada, una foto cada uno. Siguieron en el vestíbulo todavía un rato más.

La noche del sábado dieron un concierto espectacular, y el domingo, a medio día, al ir caminando con mi hijo por un pasillo entre las habitaciones, nos encontramos Scott, a quién después de saludarlo, mi hijo le preguntó en español que si en que grupo tocaba.

Seguramente sin entenderle, le hizo gracia y le regaló una baqueta que llevaba consigo. Tuvo el gran detalle de hincarse a su lado para poderlos fotografiar, ya que mide casi 2 metros de estatura el caballero.

A los pocos minutos se dio la oportunidad con Rob Halford. Un tipo afable, de mucha educación y sencillez.

Se adjuntan las fotos.

¡¡¡Larga vida a Judas Priest!!!

 

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