Juárez

Convierten el sabor de Sonora en emprendimiento

  • Por Editora M

Claudia Mercedes Tanori Erunes encontró en sus raíces sonorenses una oportunidad para construir independencia económica, contribuir al ingreso familiar y, al mismo tiempo, compartir una parte de la gastronomía de su tierra a través de un negocio que cumple ya alrededor de cinco años

Ciudad Juárez.- Lo que comenzó como una oportunidad para aprovechar el acceso directo a productos tradicionales de Sonora se convirtió para Claudia Mercedes Tanori Erunes en un proyecto de vida. Bajo el nombre de “Don Tico”, su emprendimiento ha logrado reunir en un mismo concepto sabores, productos y artesanías que forman parte de la identidad gastronómica sonorense.

Carne seca natural y adobada, machaca, coyotas rellenas de jamoncillo, piloncillo y cajeta, salsa de chiltepín, chiltepín verde curtido y frituras de maíz forman parte de una oferta que busca llevar al consumidor algo más que alimentos: una muestra de las tradiciones y sabores característicos del norte del país. 

A ello se suman figuras elaboradas en palo fierro, conocidas como chiltepineros, que complementan el concepto regional del negocio.

Todos los productos son preparados y empaquetados para su comercialización, lo que le ha permitido a Claudia participar en exposiciones, bazares y espacios de venta donde, además de ofrecerlos, encuentra la oportunidad de hablar sobre Sonora, su cultura y las historias que existen detrás de cada uno de sus sabores.

La facilidad para desarrollar el proyecto surgió de sus propios vínculos con su estado natal. Claudia es originaria de Sonora y cuenta con acceso a un negocio establecido en Hermosillo, lo que le permite mantener un canal para obtener los productos que posteriormente comercializa. Esa ventaja se transformó en la base para construir una actividad económica propia y ampliar el mercado de alimentos tradicionales fuera de su lugar de origen.

Sin embargo, detrás de “Don Tico” existe también una historia relacionada con la búsqueda de autonomía económica. 

Para Claudia, emprender significó encontrar una actividad capaz de adaptarse a sus responsabilidades como madre y esposa, sin renunciar a la posibilidad de generar ingresos y continuar con su propio desarrollo.

“Me permite ser proveedora económicamente para mi hogar y, al mismo tiempo, tomar mis tiempos para adecuarme a mis necesidades como mamá y esposa”, explica. 

Para ella, el emprendimiento representa también una forma de demostrar la capacidad de las mujeres para crear alternativas de sustento y abrir espacios propios dentro de una economía en constante transformación.

Los retos, reconoce, aparecen todos los días. 

Cada exposición significa conquistar nuevos consumidores, explicar las características de los productos y generar confianza alrededor de una marca que tiene en la tradición sonorense uno de sus principales distintivos. 

Pero también representa una oportunidad para crecer.

Después de aproximadamente cinco años de actividad, “Don Tico” refleja cómo un producto regional puede convertirse en una alternativa económica cuando se combina identidad, conocimiento del mercado y perseverancia. 

La carne seca, la machaca, las coyotas y el chiltepín son, en este caso, el punto de partida de una historia empresarial que nació de las raíces de Sonora, pero que continúa construyéndose con cada nuevo cliente.

Para Claudia Mercedes Tanori Erunes, cada producto vendido lleva consigo algo de su estado natal. 

Y en cada espacio donde instala su mercancía, además de desarrollar un negocio, mantiene vigente una tarea que considera parte fundamental de su emprendimiento: dar a conocer un poco de ese “lindo Estado de Sonora” que inspiró el nacimiento de Don Tico.