Juárez

Enfrenta Chihuahua paradoja laboral: IMCO

  • Por Editora M

-La automatización, la escasez de empleos de alta calificación y la necesidad de fortalecer la formación dual plantean nuevos desafíos para el desarrollo económico del estado

 


Ciudad Juárez.- Chihuahua enfrenta un desafío que va más allá de la falta de técnicos, ingenieros y trabajadores especializados; mientras las empresas demandan cada vez mayores capacidades, una parte del talento existente no encuentra suficientes oportunidades para desarrollarse dentro de empleos de alta calificación y creciente complejidad.

El debate cobró relevancia a partir de las necesidades de contratación registradas en empresas del sector electrónico de Ciudad Juárez, donde nuevos proyectos y operaciones requieren incorporar a decenas de jóvenes en un entorno productivo que avanza rápidamente hacia mayores niveles de automatización y especialización.

La situación plantea una paradoja para la economía estatal; Chihuahua necesita formar más talento, pero al mismo tiempo debe garantizar que su estructura productiva genere empleos capaces de utilizar plenamente esas capacidades.

Diagnósticos relacionados con el desarrollo del talento y análisis elaborados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) sobre las tendencias futuras de la educación y el empleo han advertido sobre la necesidad de fortalecer la relación entre los sistemas educativos y las nuevas exigencias del mercado laboral.

El problema, sin embargo, no se limita a la cantidad de egresados.
Los primeros puestos de trabajo representan también una etapa de aprendizaje profesional, pues es ahí donde los jóvenes desarrollan experiencia, capacidad para resolver problemas, habilidades de comunicación, coordinación de equipos y conocimiento sobre el funcionamiento interno de las organizaciones.

La transformación tecnológica introduce ahora un nuevo desafío

La automatización y la inteligencia artificial están comenzando a sustituir algunas tareas rutinarias que históricamente eran desempeñadas por trabajadores de reciente ingreso. 

Esto podría modificar las rutas tradicionales mediante las cuales los jóvenes adquirían experiencia antes de asumir responsabilidades más complejas.

El riesgo es que las empresas demanden trabajadores cada vez más especializados mientras desaparecen o disminuyen algunos de los puestos que permitían desarrollar precisamente esas competencias.

Ante este escenario, la formación dual que combina educación académica con experiencia directa dentro de las empresas podría convertirse en una pieza estratégica para Chihuahua.

Más que un modelo educativo, este esquema puede funcionar como una infraestructura de aprendizaje industrial que permita a estudiantes y jóvenes trabajadores incorporarse tempranamente a procesos productivos, adquirir experiencia y desarrollar capacidades alineadas con las necesidades reales de las empresas.

El desafío implica también revisar la estructura económica del estado.

No bastaría con incrementar el número de técnicos, profesionistas o ingenieros si las empresas establecidas en Chihuahua no generan suficientes posiciones de diseño, investigación, desarrollo tecnológico, ingeniería avanzada, gestión de procesos o toma de decisiones.

La discusión sobre talento está vinculada, por lo tanto, con la capacidad del estado para avanzar hacia actividades productivas de mayor valor agregado.

En una economía como la de Ciudad Juárez, caracterizada durante décadas por una fuerte presencia de manufactura de exportación, el reto consiste en evolucionar de esquemas intensivos en mano de obra hacia modelos donde exista mayor participación de ingeniería, innovación, automatización, desarrollo tecnológico y conocimiento especializado.

La pregunta estratégica para Chihuahua ya no es únicamente cuántos técnicos o ingenieros puede formar cada año, sino cuántos empleos de alta especialización puede generar para aprovecharlos, desarrollar sus capacidades y evitar que busquen oportunidades fuera del estado.

En este escenario surge una conclusión central: el talento no solamente impulsa la transformación económica.

También se construye dentro de ella.
Las empresas, los centros educativos y las políticas públicas deberán crear los espacios donde los trabajadores puedan aprender, especializarse y asumir responsabilidades cada vez más complejas.

De lo contrario, Chihuahua podría enfrentar simultáneamente dos problemas aparentemente contradictorios: empresas que aseguran no encontrar el talento que necesitan y profesionistas que no encuentran empleos acordes con el nivel de preparación que han alcanzado.