Juárez

Reconoce Anaya problemas para dotar a escuelas de maestros

  • Por Editora M

-El subsecretario de Educación en la Zona Norte explicó a madres  de familia que parte del problema deriva de plazas temporales y procesos de asignación que pueden extenderse; las familias demandan soluciones inmediatas


Ciudad Juárez.– La falta de maestros en distintos planteles de Ciudad Juárez llegó este martes hasta las oficinas de la Subsecretaría de Educación en la Zona Norte, donde padres de familia exigieron respuestas directas al subsecretario Roberto Anaya.

Durante la atención a los manifestantes, el funcionario explicó que una parte del déficit de docentes está relacionada con la existencia de plazas temporales, así como con los procedimientos administrativos que deben seguirse para asignarlas y renovarlas.

La explicación, sin embargo, no eliminó el reclamo central de las familias; mientras las plazas se procesan, hay grupos que continúan sin maestro frente al aula.
Anaya expuso que no todas las vacantes docentes pueden convertirse de manera inmediata en plazas definitivas.

En algunos casos, los espacios se cubren mediante nombramientos temporales por periodos cercanos a seis meses, los cuales posteriormente pueden renovarse o volver a entrar en procesos de asignación.

Esta dinámica ha provocado que algunos maestros permanezcan cuatro o cinco años trabajando bajo esquemas temporales, sin acceder necesariamente a una plaza permanente.

La situación genera incertidumbre entre los propios docentes y también afecta la continuidad en las escuelas.
Ante los cuestionamientos de los padres, el subsecretario sostuvo que las autoridades educativas también buscan contar con plantillas completas en cada plantel.

“Los primeros interesados en que haya un plantel completo somos nosotros”, expresó durante la explicación a los inconformes.

Para las familias, el debate administrativo tiene una consecuencia inmediata.

Cuando una plaza queda vacante por jubilación, retiro, fallecimiento, cambio de adscripción u otra circunstancia, el grupo afectado necesita que el espacio sea cubierto lo antes posible.
Los padres señalaron que el problema no puede reducirse a saber si una plaza es temporal o definitiva.

Su preocupación es que los estudiantes continúen recibiendo clases.

Por ello cuestionaron los tiempos que pueden transcurrir entre la aparición de una vacante y la llegada de un nuevo docente.

La exigencia fue clara; agilizar las asignaciones y evitar que los procedimientos burocráticos terminen dejando aulas sin maestro.

“¿Por qué antes no pasaba?”
Durante el diálogo también surgieron cuestionamientos sobre la manera en que actualmente funciona el sistema de contratación docente.

Algunos de los presentes compararon la situación actual con generaciones anteriores, cuando señalaron era menos común escuchar que grupos completos permanecieran sin profesor durante periodos prolongados.

La inconformidad se centró en que, pese a existir aspirantes a ocupar plazas, los mecanismos administrativos pueden retrasar la cobertura de las vacantes.

Para los manifestantes, la existencia de docentes dispuestos a trabajar y aulas esperando maestro evidencia una falla que debe revisarse.

Explicación no basta; exigen fechas

El encuentro con Roberto Anaya permitió a los padres conocer parte del proceso mediante el cual se cubren las plazas docentes.
Pero la protesta no terminó en una discusión técnica.

Las familias solicitaron información concreta sobre cuándo serán enviados maestros a las escuelas afectadas, cuántas vacantes continúan pendientes y qué mecanismos aplicará la autoridad para evitar que los estudiantes sigan perdiendo clases.

La manifestación dejó al descubierto una tensión recurrente en el sistema educativo; los tiempos administrativos de las plazas frente a los tiempos educativos de los niños.

Para la autoridad, cubrir una vacante implica cumplir procedimientos.
Para los padres, cada día sin maestro representa un día perdido de aprendizaje.

Y esa diferencia es precisamente la que mantiene abierta la inconformidad.