Autoridades atribuyen alta incidencia a mayor detección y judicialización
Ciudad Juárez.- La Ciudad enfrenta un nuevo desafío en materia de seguridad; el secuestro ha dejado de concentrarse principalmente en empresarios o residentes locales para dirigirse, cada vez más, contra personas migrantes que buscan cruzar hacia Estados Unidos.
Las autoridades municipales reconocieron que la ciudad concentra una cuarta parte de los secuestros registrados en el país, aunque atribuyeron parte de esa incidencia a una mayor capacidad para detectar, investigar y judicializar estos delitos.
El presidente municipal, Héctor Ortiz Orpinel, y el secretario de Seguridad Pública Municipal, César Omar Muñoz Morales, señalaron que la mayoría de las investigaciones recientes corresponden a privaciones ilegales de la libertad cometidas contra migrantes, así como a casos de secuestro exprés.
De acuerdo con Muñoz Morales, los grupos criminales aprovechan la vulnerabilidad de quienes llegan a la frontera sin redes de apoyo, con el objetivo de cruzar hacia Estados Unidos.
Bajo falsas promesas de traslado, las víctimas son llevadas a casas de seguridad donde permanecen retenidas mientras los delincuentes exigen dinero a sus familiares para liberarlas o continuar con el supuesto cruce fronterizo.
Las autoridades advirtieron que este esquema criminal ha encontrado en los flujos migratorios una fuente de ingresos ilícitos, al explotar la incertidumbre, el desconocimiento del entorno y la necesidad de continuar el viaje hacia territorio estadounidense.
Más investigaciones también elevan las estadísticas
El secretario de Seguridad explicó que el incremento en las cifras oficiales no necesariamente significa que el delito haya crecido en la misma proporción, sino que actualmente existe una mayor capacidad para descubrir estos casos.
Precisó que cada rescate de personas privadas de la libertad, cada detención y cada intervención policial genera la apertura de una carpeta de investigación, la cual pasa a formar parte de las estadísticas nacionales sobre secuestro.
"Cuando localizamos una casa de seguridad, rescatamos víctimas y detenemos responsables, obligatoriamente se inicia una investigación.
Eso también incrementa los registros oficiales", explicó.
No obstante, reconoció que cada expediente representa un hecho delictivo que requiere ser esclarecido, independientemente de que las víctimas sean residentes de Ciudad Juárez, migrantes nacionales o personas extranjeras.
La prioridad: convertir detenciones en sentencias
Las autoridades municipales coincidieron en que el principal reto no es únicamente detener a los responsables, sino lograr que las investigaciones se integren correctamente para obtener condenas que impidan su regreso a las calles.
Como ejemplo, destacaron una sentencia acumulada de 600 años de prisión impuesta a integrantes de una organización dedicada al secuestro, resolución que calificaron como una de las más severas dictadas por este delito.
Ortiz Orpinel señaló que estas resoluciones son resultado de la coordinación entre corporaciones preventivas, ministerios públicos y autoridades judiciales, cuyo trabajo conjunto permite que las detenciones concluyan en procesos penales sólidos.
Prevención para evitar nuevas víctimas
Aunque el flujo migratorio hacia la frontera ha disminuido en los últimos meses, las autoridades advirtieron que el riesgo permanece para quienes continúan llegando a Ciudad Juárez con la intención de cruzar hacia Estados Unidos.
Por ello, informaron que continuarán los operativos en hoteles, terminales de transporte, viviendas utilizadas como casas de seguridad y sectores donde anteriormente se han localizado personas privadas de la libertad.
También hicieron un llamado a denunciar de inmediato cualquier privación ilegal de la libertad o intento de extorsión, ya que las primeras horas resultan fundamentales para rescatar con vida a las víctimas e impedir que los responsables cambien de ubicación.
Un delito que sigue representando una alerta para la frontera
Las autoridades reconocieron que Ciudad Juárez logró reducir significativamente el secuestro respecto a los años de mayor violencia; sin embargo, advirtieron que la incidencia actual demuestra que las organizaciones criminales continúan adaptando sus métodos y han encontrado en la población migrante un objetivo vulnerable.
El desafío, concluyeron, consiste no sólo en mantener la coordinación entre los tres órdenes de gobierno y fortalecer las investigaciones, sino en impedir que nuevas personas sean privadas de la libertad, garantizando que cada rescate y cada detención concluyan con sentencias firmes que reduzcan la impunidad y eviten la reincidencia.
