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LA PERLA

  • Por Editor R
LA PERLA

LA PERLA
Con la oscuridad dominando su visión, La Fuente dormía plácidamente. Es domingo, la redacción de La Opción de Chihuahua estaba llena. Todos se habían levantado con mucho sigilo para preparar la sorpresa y ejecutaban la operación con luz muy tenue. Todos estaban listos: El Bisonte de Nuevo Casas Grandes, la Pizcadora de Delicias, el tremendo Filemón, el aventurero Zorro de Ciudad Juárez y el codicioso Gato Kashín, quienes despertaron a La Fuente y le dijeron: es momento, vamos a la cocina.  Filemón fue y despertó al Cacahuate, quien molesto, se dirigió a cocina y escuchó a todos gritar: ¡SORPRESA! Para después ser abrazado por todos, pues es su cumpleaños y había un desayuno colectivo para festejar. No era un domingo cualquiera y La Fuente se dirigió a preparar su café, el cual disfrutó en compañía del pleno de la redacción de La Opción de Chihuahua, el cual cumple con el mandato obligatorio para el café de hoy: caliente, amargo, fuerte y escaso.

Esta semana cumple años la patria mexicana y entre más avanza este 2026, más intensa se pone la actividad política. La Fuente se preparaba para escribir, pero sin inspiración, la cual buscó desde la noche del sábado, sin éxito. Mientras veía los obsequios que recibía El Cacahuate, hubo uno que le arrebató de sus manos; lo miró fijamente mientras su mente revolucionaba a dos mil por hora: era un ejemplar de colección, una edición vintage de “La Perla” de John Steinbeck. 

CALIENTE
En La Perla, John Steinbeck dejó una sentencia implacable sobre la desprotección: «En la canoa, cada hombre debe ser su propio ayudante». La frase alude a la autosuficiencia impuesta cuando las redes institucionales de apoyo se esfuman y el individuo descubre que, ante la marejada, la supervivencia depende exclusivamente de su propia remada. La reciente y accidentada travesía del expresidente colombiano Gustavo Petro hacia Ciudad de México para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum transformó esa máxima en una estampa de geopolítica y comunicación de crisis.

Primero: el choque con Avianca —la cancelación de sus pasajes invocando las regulaciones de la OFAC del Departamento del Tesoro de EE. UU. y la famosa Lista Clinton— dejó al descubierto la fragilidad del líder frente a la arquitectura financiera global. Cuando el pragmatismo corporativo de una aerolínea multinacional prioriza su blindaje legal en Washington por encima de la deferencia política, las estructuras de amparo habituales colapsan. De golpe, el actor político queda despojado de protocolo y arrojado a la intemperie.

La respuesta de Petro fue la del navegante que se sabe solo: denunció la medida como una arbitrariedad bajo la ley colombiana, impulsó un boicot público contra la compañía y resolvió el despliegue logístico por su cuenta abordando un vuelo de Aeroméxico.

La lectura mediática a ambos lados del mapa reflejó la dualidad de esa soledad:


En el frente colombiano: La discusión pública se fracturó. Mientras medios colombianos desglosaron la tensión entre la soberanía nacional y la extraterritorialidad del derecho bancario estadounidense, columnas cuestionaron el llamado al boicot, encuadrándolo como una reacción desmedida frente al autocuidado legal de la empresa.

En el frente mexicano: El encuadre cambió de escala. Diarios como afines a la 4T, junto con foros académicos en la UNAM, leyeron el incidente no como un pleito comercial, sino como un caso de guerra jurídica y coerción geopolítica contra la izquierda regional, contrarrestado por el respaldo institucional de Sheinbaum.

Sin embargo, tras el ruido mediático y la recepción oficial, la lección estratégica permanece intacta. En el escenario contemporáneo, cuando los engranajes del poder corporativo internacional se cierran, las fronteras de protección gubernamental se reducen al mínimo. Al final del día, al buscar un asiento alternativo para mantener en pie su agenda, Petro confirmó la lección de Steinbeck: cuando la tormenta es sistémica, no hay aparato diplomático que sustituya la necesidad de remar la propia canoa.

También vino a agradecer el apoyo que Sheinbaum y Morena brindaron de manera presencial al candidato del Pacto Histórico liderados por el españolito Abraham Mendieta, quien vivió a todo lujo por Bogotá, según testigos. 

AMARGO
Hay quienes se divierten en querer amargarle la imagen pública a Santiago de la Peña, al interior de algunos grupúsculos panistas. Pero, La Fuente recuerda que en La Perla, se trazó una radiografía implacable sobre la ambición colectiva: «De pronto, todo el mundo se sintió vinculado a la perla de Kino; la perla entró en los sueños, las especulaciones y los planes de todos, y la única persona interpuesta era Kino, por lo que se convirtió en el enemigo de todos». En el tablero político chihuahuense, la alcaldía de la capital es, sin duda, la perla: la joya más codiciada de la corona albiazul, el bastión electoral por excelencia y la plataforma natural rumbo a la sucesión de 2027.

Al encauzar formalmente su aspiración, Santiago de la Peña Grajeda se colocó exactamente en la posición de Kino. Desde la Secretaría General de Gobierno, su peso en la agenda de gobernabilidad y su posicionamiento en las encuestas lo ubican con la perla prácticamente en las manos. Sin embargo, en la política panista poseer la ventaja inicial equivale a colocarse una diana en el pecho.

La alcaldía de Chihuahua ya entró en los sueños y especulaciones de múltiples facciones. Para los grupos tradicionales del panismo, representa la garantía de continuidad; para los perfiles de territorio y servicios, un derecho de antigüedad; y para la oposición, el objetivo estratégico a derribar. En ese mapeo de ambiciones ajenas, De la Peña se convierte en el obstáculo intermedio para grupúsculos del panismo chihuahuita: la figura a desgastar, el perfil a confrontar y el blanco natural del fuego amigo y enemigo. Es decir, el causante de todos los males del panismo.

El verdadero reto estratégico para De la Peña no radicará únicamente en mostrar credenciales administrativas o músculo operativo, sino en administrar la envidia colectiva que genera su posición. Quien sostiene la perla debe aprender a navegar la tormenta: entre más brille la candidatura a la capital, más se articularán los consensos invisibles para arrebatársela. La prueba de fuego será comprobar si la estructura, el temple y un viraje en su comunicación le alcanzan para conservar la joya sin dejar la piel en el intento.


FUERTE

En La Perla, Juana pronuncia una advertencia que resume el colapso de quienes se dejan cegar por la promesa de un tesoro antes de poseerlo: «No es bueno desear demasiado una cosa. A veces ahuyenta la suerte». En la política, donde la prisa suele ser mala consejera y la ansiedad liquida carreras prometedoras, la máxima cobra una vigencia implacable. El choque interno en Morena Chihuahua por la candidatura a la gubernatura en 2027 ha entrado en una fase de ebullición, exponiendo cómo la ambición desmedida puede convertirse en la principal vulnerabilidad de un proyecto.

La escalada de tensión entre la senadora con licencia Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, obligó a la dirigencia nacional a intervenir. El mensaje de Ariadna Montiel —un quirúrgico "empate técnico" acompañado de la sentencia "Cruz y Andrea van muy bien"— no fue un halago, sino un torniquete de contención para apaciguar el golpeteo entre facciones antes de que las encuestas pierdan sentido.

En esa contienda de modelos, la diferencia táctica es evidente:


Cruz Pérez Cuéllar apuesta al pragmatismo del territorio. Desde la alcaldía del municipio más poblado del estado, respalda su aspiración en la gestión urbana y en un discurso de disciplina interna que insiste en que "la clave será salir unidos".

Andrea Chávez, en cambio, ha optado por la sobre exposición mediática y la narrativa de confrontación total, pero cargando con un pecado de origen: su creciente mimetismo con el exgobernador Javier Corral Jurado.

El verdadero riesgo para la senadora no reside en la competencia con Juárez, sino en haber asimilado el estilo y las alianzas de Corral. Al cobijarse en la facción del exmandatario para cuestionar la legitimidad de sus rivales internos, Chávez adopta la misma retórica de superioridad moral y confrontación destructiva que caracterizó a un gobierno que dejó profundas cicatrices en la entidad. Pretender construir una candidatura de "unidad popular" de la mano del personaje que más fracturó la política chihuahuense es una contradicción que la militancia de base y el electorado independiente perciben con desconfianza.

Al sustituir el trabajo territorial y la construcción de consensos locales por la estridencia mediática y la sombra corralista, Andrea Chávez demuestra una prisa que descoloca. Pretender la gubernatura con tanta vehemencia, sacrificando la identidad propia para encarnar los rencores de otros, termina por ahuyentar la confianza. Como advertía Juana, desear el poder con tanta desesperación es, con frecuencia, la forma más rápida de espantar la suerte.

ESCASO

La Perla retrata el momento exacto en que la fascinación por un objeto devora la identidad de su poseedor: «Esta perla se ha convertido en mi alma... Si la entrego, perderé mi alma». En el tablero político chihuahuense, la presidencia municipal de la capital representa esa joya capaz de transformar una trayectoria institucional en una apuesta existencial. Para María Angélica "Manque" Granados Trespalacios, oficializar su aspiración a la candidatura del PAN rumbo a 2027 implica el reto de conquistar el bastión albiazul sin permitir que la urgencia por el cargo eclipse la naturaleza técnica de su proyecto.


Como diputada federal por el Distrito 6 y exalcaldesa suplente en 2021, Granados posee una condición de la que pocos aspirantes gozan: ya gobernó la ciudad y conoce la filigrana de la administración local. Su gestión previa en la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico afianzó su interlocución con el sector empresarial e industrial de la entidad. No obstante, dentro del abanico panista, su elemento diferenciador más relevante es el factor de género. Al alzarse como la única mujer en la contienda interna, Granados no solo capitaliza el respaldo de algunas estructuras femeninas del partido, sino que adquiere una posición de enorme peso estratégico ante las exigencias de paridad en el diseño de las planillas electorales.


El mayor peligro de perseguir la "perla" municipal es la tentación de la confrontación interna. Granados ha optado por el pragmatismo, enviando señales claras de diálogo y alineación política con otros cuadros de peso, particularmente con el Secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña. Esta aproximación sugiere la eventual construcción de una fórmula de unidad destinada a blindar la capital —el núcleo electoral más sólido de Acción Nacional— antes de que las fracturas internas pongan en riesgo el proyecto estatal.


La advertencia de Steinbeck cobra sentido cuando la búsqueda del poder pasa de ser una aspiración legítima a una necesidad absoluta que compromete los principios de origen. El principal reto para Manque Granados estriba en conciliar su agenda legislativa en San Lázaro con la presencia constante en el territorio municipal, evitando que el activismo de precampaña desgaste su perfil ejecutor. Retener la perla sin perder el alma política exigirá demostrar que su valor reside en los resultados de su trayectoria y no en la simple posesión de la candidatura.

Ante el brillo ineludible de “La Perla”, La Fuente se queda disfrutando su café y decide dejar de pensar en política para desayunar con toda la banda de La Opción, llegar al pastel de chocolate y ver si la fiesta la pueden trasladar a un bar del centro de la capital chihuahuita, pues el cumpleaños del Cacahuate merece eso y más. Sin olvidar, antes de cambiar a las chelas, que el café del domingo que siempre debe de ser: caliente, amargo, fuerte y escaso.