El caso de César Jáuregui dejó a más de uno, varios, con un sabor amargo en la boca, pero parece que no era sorpresa, ya que en Palacio de Gobierno solo era cuestión de tiempo para que la caja de pandora se destapara y se le terminará diciendo a Jáuregui, te lo dije, o así lo expresó la gobernadora Maru Campos, que frente a los micrófonos nacionales de LatinUS dijo que al hoy vinculado se lo advirtieron no una, ni dos, sino más de ocho veces y con testigos de enfrente. Maru aprovechó para aclarar que nunca pactó nada con la presidenta para perjudicar al exfiscal y que nunca se doblará ni cederá ante Morena ya que no tiene oficio de mercenaria, ni de traicionar. Pero, reveló que sí se le pidió bajarse del barco a César antes de que las olas de la federación por el caso de El Pinal lo hundieran y arrastraran al partido en plenos meses electorales. Pero su yo puedo con esto y más, inflado con la soberbia de quien se siente intocable, fue la respuesta de Jáuregui. Yo los enfrento, dijo en su momento pero hoy ya cuenta con una firma de vinculación por parte de un juzgado del fuero común, aquella soberbia se convirtió en papel mojado. El panorama judicial se le vino encima y aquel presuntuoso yo puedo terminó demostrando que el exceso de confianza suele ser el peor de los verdugos.
LA SOBERBIA
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