Tremenda balconeada le dieron en Proceso a la paisana Cata Espino, la que renunció a la Secretaría Ejecutiva del INE. Resulta que ella y Guadalupe Tadei ya eran buti compas, desde que ambas presidían los órganos electorales de Sonora y Chihuahua. Y que La Cata ya le había dado contratos al proveedor de oro que grabó al chamaco con una copa de champagne en ese lujoso hotel de París. La Auditoria Superior de la Federación hizo delicadas observaciones por 40 meloncitos al Instituto Estatal Electoral de Chihuahua. Espino le dio un contrato de 33 mdp nada más, pero nada menos, que a Cajas Graf, de los hermanos José Alfredo y Raymundo Francisco Hernández Casillas, muy conocidos y famosos por elaborar mayerial electoral en todos lados. Así que cuando La Cata arribó al INE en calidad de Secretaria Ejecutiva, tomó las riendas del organismo y le dio vuelo a la hilacha. Cuando Claudia Sheinbaum Pardo se dio cuenta de las transas y de un presupuesto súper inflado para 2027 que no querían disminuir, ordenó las investigaciones a fondo y Taddei sacrificó a Cata para tratar de salvarse, alegando que ésta era la responsable, pero era demasiado tarde y la mugre salio.