Viernes, 06 de Noviembre del 2026

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TRES CAÍDAS

TRES CAÍDAS

Filemón ha estado pendiente de los movimentos en el Congreso del Estado y, al ver todo lo que está pasando con dos diputadas y un diputado de Morena, se ha sentiado como en las transmisiones de antaño de la lucha libre AAA y soltó de su  ronco pecho: ¡Respetable público, pónganse de pie y guarden sus relojes! La majestuosa Arena del Congreso de Chihuahua está que arde y se ha transformado en un auténtico hervidero de pasiones. En el encordado legislativo se está librando una batalla épica, a dos de tres caídas, sin límite de tiempo y en súper libre, entre dos fieras de los encordados: Jael Argüelles Díaz y Leticia Ortega Máynez. Las gladiadoras no se dan tregua por el campeonato indiscutido de la candidatura guinda por el Distrito 03 de la fronteriza Ciudad Juárez. ¡Qué bárbaro! Han intercambiado piquetes a los ojos, candados al cuello, tirabuzones y vuelos suicidas desde la tercera cuerda. Ninguna da cuartel; los sillazos mediáticos y las llaves de desgaste resuenan en cada butaca mientras intentan ganarse el favor del respetable. En esta función súper estelar, queda clarísimo que ninguna de las dos soltará la máscara ni pedirá piedad. Pero fíjense nada más, amables aficionados, lo que ocurre allá abajo, en la comodidad de la barrera de primera fila. Viendo cómo sus compañeras se reparten soberanos costalazos bajo los reflectores, se encuentra nada menos que Óscar Avitia. Haciendo gala de la astucia de un viejo zorro del pancracio, este gladiador ha decidido no mancharse las botas ni subirse a la campal. Mientras las estetas desgastan el físico y el capital político en el centro del ring, él aguarda calladito, esquivando los raquetazos de la grilla interna. Avitia sabe, como los grandes maestros de la rudeza, que los cinturones de esta magnitud a veces no se ganan destrozándose en la lona, sino en el oscuro misterio de los vestidores, donde el hombre presume tener el cuadrilátero planchadito a su favor. Y es que la serenidad de Avitia no es un milagro, mis queridos fanáticos del arte de Gotch. El legislador trae a verdaderos pesos completos en su esquina. Para empezar, cuenta con el implacable blindaje de la dirigencia estatal y el rugido de la porra magisterial chihuahuense, una maquinaria operativa que no perdona a la hora de los catorrazos en la frontera. Pero ¡atención a la rudeza suprema! Los rumores de vestidor apuntan a que su verdadera second de lujo es Andrea Chávez. Se cuenta que la referí habría metido las manos al fuego allá en el centro del país para asegurarle su lugar en el cartel estelar, buscando tenerlo como su fiel escudero para limpiar la lona en su propia aventura por Juárez. Al final de la función, en este despiadado coliseo, la mano en alto podría no ser para las que dejan el alma dando un luchón de antología, sino para el que tiene a los promotores más pesados moviendo los hilos desde gayola. ¡Rrrrudos, rudos, rudos! Filemón ha tenido su catarsis luchística con la esperanza de que algún día lo inviten a la Arena México a hacer crónica de la lucha libre.