La licencia de Alejandro Pérez Cuéllar a la diputación federal tiene mucho de noticia anunciada y poco de sorpresa política. Desde 2024, en los corredores del poder juarense se hablaba de una operación con calendario propio; llevar al hermano menor de Cruz Pérez Cuéllar a la antesala de la sucesión municipal de 2027, utilizando las siglas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Dos años después, Alejandro deja San Lázaro y entrega la curul a Joaquín Ruiz Olloqui. La explicación oficial habla de una nueva etapa; los radiopasillos, menos ceremoniosos, apuntan hacia una candidatura a la alcaldía que todavía no se anuncia, pero cuya posibilidad lleva tiempo circulando. El trasfondo se remonta a la elección de 2024, cuando Cruz Pérez Cuéllar consolidó su proyecto municipal y Alejandro obtuvo una diputación federal bajo la coalición encabezada por Morena. Desde entonces comenzó a tomar forma la lectura de una eventual sucesión familiar, con el Verde como vehículo electoral. En la conversación política local incluso se habla de que Cruz habría asegurado el control de esa franquicia partidista para mantener una carta propia sobre la mesa. La versión de una supuesta compra del PVEM no cuenta con evidencia pública que permita establecerla como hecho; lo políticamente relevante es la percepción de que las siglas verdes podrían convertirse en un instrumento de negociación dentro del bloque oficialista. La jugada tiene una dimensión que rebasa la alcaldía. Mientras Cruz Pérez Cuéllar participa en el escenario de la sucesión estatal, la eventual postulación de Alejandro por el Verde abriría un segundo frente de negociación en Ciudad Juárez. Dos hermanos, dos posiciones electorales y un mismo territorio político, aunque bajo siglas que no necesariamente tendrían que coincidir en la boleta. El asunto no es menor; en una coalición donde las candidaturas se distribuyen entre acuerdos nacionales, equilibrios locales y cuotas partidistas, disponer de una alternativa electoral puede representar capacidad de interlocución. Otra cuestión será conocer hasta dónde llega realmente la autonomía del PVEM frente a Morena y sus propias dirigencias. Por ahora, Alejandro Pérez Cuéllar no ha confirmado que buscará la Presidencia Municipal, ni existe una candidatura formal del Verde que permita dar por consumada la operación. Sin embargo, la licencia legislativa introduce una pieza concreta en aquel tablero que, según la lectura de los círculos políticos, comenzó a acomodarse desde 2024. Falta conocer si el movimiento desembocará en una candidatura, en una negociación de coalición o en un reacomodo distinto. Porque en política las licencias suelen anunciarse el día que se solicitan, pero las decisiones que las explican pueden haberse tomado mucho antes.
VERDEANDO YA