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Yace en Chihuahua la historia del General Eulogio Ortiz

Yace en Chihuahua la historia del General Eulogio Ortiz
Yace en Chihuahua la historia del General Eulogio Ortiz

Chihuahua, Chih.- En el pasillo principal del panteón de Dolores destaca un monumento funerario dedicado a la familia Ortiz Reyes, en cuya memoria sobresale el nombre del general de división Eulogio Ortiz Reyes, un militar chihuahuense que participó en la Revolución Mexicana y llegó a ocupar uno de los rangos más altos del Ejército.

Aunque su sepultura llama la atención de quienes recorren este antiguo camposanto, la historia del personaje que ahí se recuerda es poco conocida por muchos visitantes. Su trayectoria estuvo marcada por su participación en los movimientos armados de principios del siglo XX, su ascenso dentro de las fuerzas militares y una reputación de dureza que también generó controversia.

Eulogio Ortiz Reyes nació en el estado de Chihuahua en 1892. Antes de incorporarse a la vida militar trabajó como mecánico en las minas de Hidalgo del Parral. En 1910 se sumó a la Revolución Mexicana y se integró a las filas del villismo, donde estuvo bajo las órdenes de Manuel Chao y Maclovio Herrera.

Durante esa etapa participó en importantes acciones militares, entre ellas las tomas de Torreón y Zacatecas. Con el paso de los años dejó atrás su vínculo con las fuerzas villistas y se incorporó al ejército que se consolidó después del triunfo del Plan de Agua Prieta, en 1920.

Su carrera continuó en ascenso y en 1924 alcanzó el grado de general de división, el máximo rango militar de la época, luego de participar en la defensa del gobierno de Álvaro Obregón durante la rebelión delahuertista.

Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de señalamientos. Durante la rebelión escobarista de 1929 destacó por su eficacia militar, pero también fue señalado por aplicar castigos excesivos contra los soldados derrotados. De acuerdo con investigaciones históricas, el alto mando procuraba que otros generales ingresaran primero a algunas ciudades recuperadas para evitar posibles represalias derivadas de los métodos de Ortiz.

Su reputación de militar severo también quedó asociada a la Guerra Cristera, conflicto armado en el que las fuerzas federales combatieron a los grupos que se levantaron en defensa de la libertad religiosa. Su actuación durante ese periodo forma parte de los episodios más controvertidos de su carrera.

A lo largo de su trayectoria estuvo al frente de distintas zonas militares y ocupó cargos de relevancia dentro del Ejército. En sus últimos años fue enviado a Querétaro, donde murió el 10 de abril de 1947, luego de sufrir un accidente al ser atropellado por un vehículo militar tipo Jeep.

Tras su fallecimiento, sus restos fueron trasladados a Chihuahua para recibir sepultura en el panteón de Dolores, donde su monumento funerario permanece como parte de la memoria histórica de la ciudad.