San Miguel Amatitlán.- La violencia política cobró una nueva víctima en el estado de Oaxaca. Durante las primeras horas de este sábado, un grupo de hombres armados irrumpió en la vivienda de Joel Bravo Martínez, alcalde de San Miguel Amatitlán, arrebatándole la vida en un ataque directo que ha consternado a la región Mixteca y desatado una intensa disputa política a nivel nacional.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca confirmó el homicidio del edil, de 53 años, y anunció el despliegue inmediato de un equipo multidisciplinario para la recolección de indicios y el levantamiento del cuerpo. Aunque las fuerzas de seguridad estatales y federales implementaron un cerco en las posibles rutas de escape de los agresores, hasta el momento no se reportan personas detenidas.
El asesinato de Bravo Martínez, quien asumió el cargo tras ganar las elecciones de 2024 abanderado por la coalición PAN-PRI-PRD, ocurre en un contexto de vulnerabilidad previamente denunciado. El pasado 22 de mayo, el alcalde y su equipo de trabajo ya habían sido víctimas de un atentado en carretera, donde un comando armado los interceptó, los obligó a descender de su vehículo y los golpeó severamente.
Tras el crimen, la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional (PAN) emitió un enérgico pronunciamiento en el que aseguró que Bravo Martínez "temía por su vida". El partido blanquiazul denunció públicamente que se había solicitado formalmente protección al Gobierno de Oaxaca tras el primer ataque, pero la petición presuntamente fue ignorada por las autoridades estatales.
Por su parte, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, condenó enérgicamente el atentado a través de sus redes sociales y aseguró haber instruido a las fuerzas del orden para esclarecer los hechos a la brevedad. El mandatario estatal enfatizó que en la entidad no se permitirá que la violencia se imponga sobre la ley. En sintonía, el Gabinete de Seguridad federal reiteró su compromiso de coordinación institucional y bajo la promesa de que el caso no quedará en la impunidad.