Súmate a nuestro Canal de Difusión en WhatsApp
México.- Las mujeres en México prefieren un trabajo informal ante la carga de cuidados familiares impuestos, la flexibilidad, la inseguridad pública y un bajo valor percibido del empleo formal, sostuvieron integrantes de la red Las Economistas, conformada por mujeres profesionales de diversas generaciones, trayectorias e instituciones.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las mujeres ocupadas en México sumaron 24.97 millones al cierre de septiembre pasado; de ellas, 55.31 por ciento (13.81 millones) tienen una ocupación informal.
La mayor proporción de las mujeres en la informalidad se debe a las restricciones que enfrentan ellas para acceder a la formalidad, más que a preferencias o decisiones.
Sin embargo, el trabajo formal es poco apreciado en este segmento poblacional por su baja calidad y el alto costo de hacer cumplir los derechos laborales, sentenció Joyce Sadka, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Para Elia de la Cruz, economista de Loyola Marymount University (LMU), una de las restricciones que enfrentan las mujeres en el país para tener una ocupación formal son la carga de cuidados familiares impuestos a la población femenina y la inseguridad pública, que afecta “desproporcionadamente” a las mujeres; ambas condicionan el tipo de trabajo al que pueden acceder o aceptar las mujeres.
Aunque hombres y mujeres valoran la seguridad social de manera muy similar, De la Cruz aseguró que para ellas un empleo de tiempo completo resulta menos compatible con sus tareas de cuidados, mientras para los hombres esto no es un factor a considerar.
“El modelo tradicional del aseguramiento social vinculado con un trabajo asalariado de tiempo completo con horario fijo presenta muchas restricciones para las mujeres”, precisó la economista de la LMU.
Además, la inseguridad pública y la violencia generan distorsiones en el mercado laboral y orillan a las mujeres a empleos informales, pero que ofrecen flexibilidad, reconoció Aurora Ramírez, economista del Colegio de México (Colmex).
Ramírez detalló que la violencia provoca que el talento más productivo no acepte trabajar en zonas riesgosas y que quienes se quedan ahí sean asignadas a los peores trabajos.
Formalidad, poco atractiva
“Más que un deseo de trabajar en la informalidad, probablemente hay cierto desapego o falta de valoración justificada del trabajo formal porque en el margen estos empleos son de muy mala calidad”, resaltó Sadka.
La investigadora del ITAM reveló que su equipo elaboró una encuesta en la cual, de 10 beneficios que brinda un empleo formal, las mujeres sólo identificaron el acceso a servicios de salud gratuitos, pero perciben grandes carencias en ellos.
El trabajo constituye el principal mecanismo mediante el cual el crecimiento económico se traduce en una mejor calidad de vida. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de 2024, 65 de cada 100 pesos del ingreso de los hogares provienen del ingreso laboral; por ello, la calidad del empleo determina en gran medida las oportunidades de bienestar y movilidad social.
Información tomada de La Jornada.