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Se apropia The Guardian de hallazgos del falso caso Wallace

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Se apropia The Guardian de hallazgos del falso caso Wallace

El 23 de julio envié a Guardian News & Media una notificación formal por la apropiación de la estructura, la secuencia probatoria y los hallazgos centrales de mi investigación El falso caso Wallace, publicada por Los Ángeles Press desde el 31 de mayo de 2014.

La reclamación fue dirigida a Editorial Legal Services, con copia a la dirección editorial de The Guardian, a la editora de The Long Read y al autor Sam Edwards por el reportaje “‘She was almost a Batman figure’: Mexico’s avenging Mother Courage”, publicado el 21 de julio de 2026.

El texto menciona mi nombre una sola vez. Me incluye en una frase subordinada junto con la periodista Anabel Hernández y señala que habíamos “argumentado” que el caso contra los acusados fue fabricado. En esa referencia no identifica a Los Ángeles Press, no refiere mi investigación, no informa cuándo fueron publicados los hallazgos ni describe las pruebas que sostienen más de una década de trabajo periodístico que fue de alto riesgo.

Una mención nominal despojada de obra, medio, fechas y hallazgos no constituye atribución.

Desde 2014 he desarrollado esta investigación mediante expedientes judiciales, documentos oficiales, pruebas periciales, grabaciones, entrevistas y testimonios de personas sometidas a tortura y detención arbitraria. La colección publicada en Los Ángeles Press reúne más de 200 reportajes, artículos y entrevistas. También he escrito cuatro libros sobre el caso.

El reportaje de The Guardian sigue la arquitectura investigativa establecida en mi trabajo: las múltiples identidades y actas de nacimiento de Hugo Alberto Wallace; las contradicciones sobre su paternidad; la falta de confiabilidad de la evidencia genética; la ausencia de aseguramiento del departamento donde presuntamente fue asesinado; la renta del inmueble entre los dos cateos; la ruptura de la cadena de custodia; las pruebas de tortura, y la fabricación de responsabilidad penal contra los acusados.

No se trata de antecedentes generales disponibles de manera indistinta. Son los hallazgos y la secuencia documental que me permitieron desmontar la versión oficial del caso Wallace.

En 2014, David Bertet entregó documentos a Los Ángeles Press. Yo los verifiqué, contextualicé y publiqué. Sin embargo, The Guardian atribuye únicamente a Bertet el descubrimiento de las identidades y las actas de nacimiento de Hugo Alberto Wallace. Esa narración elimina mi hallazgo de una tercera identidad que señala a Carlos León Miranda —primo hermano y exesposo de Isabel Miranda de Wallace— como padre biológico de Hugo Alberto.

También omite que entrevisté a León Miranda y que en 2019 lo acompañé a la fiscalía, donde ambos rendimos testimonio sobre la paternidad y las irregularidades relacionadas con la prueba genética. Ricardo Raphael, al que mencionan como autoridad de la investigación no tiene un solo registro de haber entrevistado a León Miranda.

Ese hallazgo además salió a la luz por Los Ángeles Press y fue judicializado como prueba documental por el entonces defensor público de Jacobo Tagle Dobín, el abogado Alejandro Garduño Real. Su diligencia judicial en este caso le causó dos atentados que lo obligaron a pedir asilo político en Estados Unidos.

El reportaje de The Guardian presenta además como un descubrimiento realizado por el exdefensor público Salvador Leyva en abril de 2021 que el departamento de Juan Hilda González Lomelí, donde supuestamente habían asesinado a Hugo Alberto, no había permanecido asegurado y había sido rentado entre los dos cateos. Los Ángeles Press documentó y publicó ese hecho en el primer reportaje fechado el 31 de mayo de 2014.

La cronología construida por The Guardian transfiere a actores posteriores el reconocimiento correspondiente a mi investigación periodística, publicada siete años antes de la fecha que el reportaje atribuye a Leyva.

El artículo también sitúa a Ricardo Raphael en el centro de su encuadre y destaca que "ha escrito ampliamente sobre el caso". Esa presentación omite que El Fabricador, cuarto libro de la serie El falso caso Wallace, documenta la apropiación, el plagio y la distorsión de mis hallazgos por parte de Ricardo Raphael.

Actualmente mantengo un litigio contra él por la apropiación de esta misma investigación. Al presentarlo como autoridad y omitir el conflicto documentado de autoría y el proceso judicial en curso, The Guardian altera el origen de los hallazgos y legitima una versión posterior construida a partir de mi trabajo.

La apropiación de esta investigación no puede reducirse a una disputa por reconocimiento profesional. Mi trabajo expuso la fabricación de responsabilidad criminal, la tortura y el encarcelamiento prolongado de personas por parte del Estado mexicano.

Las represalias que sufrí por documentar estos hechos incluyen persecución, tortura acreditada mediante una evaluación del Protocolo de Estambul con resultado positivo, dos intentos de secuestro, amenazas, difusión de datos personales y el allanamiento de mi domicilio.

Borrar la autoría y la cronología de esta investigación reproduce el patrón de apropiación y silenciamiento que ha acompañado el caso durante años.

En la carta exigí a Guardian News & Media una corrección visible en el reportaje y en su columna de correcciones y aclaraciones. También solicité que se identifique a Guadalupe Lizárraga y a Los Ángeles Press como la periodista y el medio que documentaron y publicaron estos hallazgos desde 2014, con enlaces directos a las publicaciones originales.

La reclamación demanda corregir las atribuciones y la cronología relacionadas con las identidades, las actas de nacimiento, la paternidad, la evidencia genética, la falta de aseguramiento del departamento, su renta entre cateos y la ruptura de la cadena de custodia.

La investigación periodística tiene autoría, fechas, fuentes y consecuencias. El prestigio internacional de un medio no le concede el derecho de apropiarse del trabajo de una periodista independiente, alterar su cronología y transferir sus hallazgos a quienes llegaron después. 

La autoría no desaparece cuando un medio de mayor alcance reproduce los hallazgos. The Guardian debe corregir la atribución, restituir la cronología y reconocer públicamente el origen de esta investigación.

 

(Información de Los Ángeles Press)