Opinión

A ti ciudadano. Manuel Buendía Téllez Girón

  • Por Editora Dai
A ti ciudadano. Manuel Buendía Téllez Girón

Por Víctor Estala Banda

Nunca terminó una carrera universitaria pero se convirtió en el columnista político más influyente de México. Documentó las operaciones encubiertas de la CIA en México. Expuso la influencia del Opus Dei, la corrupción del sindicato petrolero, y los excesos del Negro Durazo. Lo ejecutaron el 30 de mayo de 1984. 

Nació en Zitácuaro, Michoacán, el 24 de mayo de 1926, tercer hijo de una familia que lo mandó al Seminario Menor de Morelia a los 12 años. Entró a la Escuela Libre de Derecho y la abandonó en 1945, tras el asesinato de su padre. ¿Cómo se convirtió en el columnista político más influyente de la segunda mitad del siglo veinte en México?

Su columna Red Privada nació en La Prensa en 1958, firmada al principio con el seudónimo Héctor Juvenal. También escribió como "J.M. Tellezgirón" y "D.I. Ogenes" en otros diarios. El 4 de enero de 1960, con 33 años, fue nombrado director de La Prensa. 

Para 1978, ya en Excélsior y en la Agencia Mexicana de Información, Red Privada se distribuía en más de 200 periódicos de todo el país. Ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1977.
Documentó las operaciones encubiertas de la CIA en México durante la Guerra Fría y publicó nombres y apellidos de agentes estadounidenses. 

Expuso a la ultraderecha mexicana, a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, la influencia del Opus Dei y del clero, la corrupción del sindicato petrolero, los negocios de Jorge Díaz Serrano en Pemex y los excesos de Arturo Durazo, jefe de la policía capitalina. 

Sus libros incluyen "La CIA en México" y "La ultraderecha en México", ambos de 1984.

Dio clases de redacción periodística en la escuela Carlos Septién García de 1953 a 1967 y en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM desde 1973 hasta su muerte. Fundó la Unión de Periodistas Democráticos, participó en 1982 en la creación del semanario Punto y armó el Ateneo de Angangueo, donde ridiculizaba con humor a los políticos.

Renunció dos veces por censura: salió de El Sol de México en 1978 y de El Universal ese mismo año.
Las amenazas de muerte eran constantes y él las tomaba en serio: cargaba pist0la en la cintura siempre, salvo cuando entraba a la UNAM.

El 30 de mayo de 1984, a las 9:30 de la mañana, la Luna se colocó frente al Sol y lo eclipsó por completo durante dos minutos sobre México. 

Esa misma tarde, a las 18:30, Manuel Buendía salió de su oficina de Insurgentes 58, sexto piso, un despacho que él mismo había rotulado en el directorio del edificio como "Mexican Intelligence Agency". 

Caminaba hacia su auto cuando, en la esquina de Hamburgo e Insurgentes, en plena Zona Rosa, un hombre alto con pantalón de mezclilla, chamarra negra y gorra de béisbol lo alcanzó por detrás y lo sujetó del gabán.

Le disparo cuatro tiros por la espalda con una pistola .38 Súper, aunque algunas versiones hablan de cinco disparos y de un calibre .357 Magnum. 

Buendía llevaba su arma en la cintura, como acostumbraba desde que empezaron las amenazas de muerte, y no alcanzó a sacarla. Muri0 en el lugar, a los 58 años, apenas seis días después de su cumpleaños. El s1cario huyó en una motocicleta manejada por otro hombre, sin que nadie lo detuviera en una zona altamente vigilada por la policía. Al menos tres testigos alcanzaron a ver los rostros.

Entre los primeros en llegar a la escena estuvo José Antonio Zorrilla Pérez, titular de la Dirección Federal de Seguridad y una de las principales fuentes del propio periodista. Asumió la investigación y ordenó sacar de la oficina de Buendía todo lo que pudiera servir para la indagatoria. El presidente Miguel de la Madrid acudió al velorio, condenó el crimen y, dejando de lado al ministerio público, encargó el caso justamente a Zorrilla.

El móvil apuntaba a lo que Buendía estaba por publicar. Su columna Red Privada se distribuía en más de 200 periódicos del país y preparaba material sobre los vínculos de la DFS y del ejército con el narc0tr4fico. Su hermano Ángel sostuvo en el libro "Mi testimonio" (1999) que Manuel conocía la operación estadounidense de entrega de armas a la contra nicaragüense.

Pasaron cinco años sin un solo detenido y con pérdida de pruebas. 

El 11 de junio de 1989 Zorrilla fue acusado como autor intelectual y sentenciado a 35 años; el agente Juan Rafael Moro Ávila, sobrino nieto de un expresidente, recibió 25. 

Al operativo lo llamaron Operación Noticia. Ambos salieron libres en febrero de 2009 y, desde el 10 de septiembre de 2013, Zorrilla cumple su condena en casa. José Luis Ochoa Alonso, "El Chocorrol" (el autor material del as3sinato), apareció mu3rto antes de ser juzgado.