Opinión

Al Pacino

  • Por Víctor Estala Banda
Al Pacino

Por Víctor Estala Banda

 

En 1961, un joven actor fue arrestado junto a dos amigos mientras viajaban en un automóvil con máscaras negras, guantes y una pistola cargada.

Su nombre era Al Pacino.

Tenía 20 años y todavía faltaba más de una década para que el mundo lo conociera como Michael Corleone.
La noche del 7 de enero, la policía de Woonsocket, Rhode Island, observó que un automóvil recorría repetidamente la misma zona. El comportamiento de sus ocupantes despertó sospechas y los agentes decidieron detenerlo.

Dentro encontraron a tres jóvenes que llevaban máscaras y guantes negros. Al revisar el vehículo, hallaron en el maletero una pistola calibre .38 cargada.

Los tres fueron arrestados por portar un arma oculta.

Pacino y sus compañeros explicaron que no preparaban un robo. Eran actores y los objetos formaban parte del material que utilizaban para representar una escena.

Sin embargo, la policía no podía saberlo cuando los encontró de noche, enmascarados y con un arma dentro del automóvil.

La fianza fue fijada en 2.000 dólares para cada uno.

Para Al Pacino, aquella cantidad era imposible de conseguir.

En esos años sobrevivía con trabajos ocasionales mientras intentaba abrirse camino en el teatro. Fue mensajero, acomodador, empleado de correos y conserje. En ocasiones no tenía una vivienda estable y dormía en teatros o en casas de amigos.

Mientras sus compañeros consiguieron recuperar la libertad, él permaneció tres días en la cárcel porque no tenía dinero para pagar la fianza.

Finalmente fue liberado y el caso no terminó en una condena.

Pero su vida continuó siendo difícil.

Pacino asistía a clases de actuación y participaba en pequeñas obras mientras recibía rechazos y luchaba por mantenerse. Había abandonado la escuela y su madre consideraba que dedicarse al teatro era una decisión demasiado arriesgada para alguien sin recursos.

Él continuó.

En 1969 ganó un premio Tony por su actuación en Broadway. Dos años después protagonizó Pánico en Needle Park, donde llamó la atención del director Francis Ford Coppola.

Cuando Coppola quiso elegirlo para El padrino, los ejecutivos del estudio se opususieron. Consideraban que Pacino era demasiado bajo, poco conocido y sin la presencia necesaria para interpretar a Michael Corleone.

El director insistió.

La actuación de Pacino terminó convirtiéndose en una de las más recordadas de la historia del cine y transformó para siempre su carrera.

Después llegaron Serpico, Tarde de perros, Scarface, Carlito’s Way y Perfume de mujer, película por la que finalmente recibió el Óscar al mejor actor.

La fotografía policial de 1961 muestra a un joven cansado, sin dinero y completamente desconocido.
Aquel muchacho pasó tres días en una celda porque no podía reunir 2.000 dólares.

Años después, su rostro sería reconocido en todo el mundo y su nombre quedaría unido para siempre a algunos de los personajes más importantes de la historia del cine.