Opinión

La columna

Martes 7 de Marzo 2017, 8:43 am
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Por Carlos Jaramillo Vela 

El PAN: con el viento en contra.

¿Amenazas de muerte entre funcionarios?: ¡Nomás eso faltaba!

La administración pública es el escaparate donde los partidos son evaluados por los ciudadanos. Tal afirmación es universal, pues es una verdad irrefutable en cualquier tiempo y lugar. La administración del Gobernador Javier Corral, por consecuencia no es ni será la excepción a esta regla de inexorable cumplimiento. Desafortunadamente para el mandatario, así como para su partido, pero sobre todo para desventura de los chihuahuenses, durante los primeros 5 meses de su ejercicio de gobierno se han cometido una serie de errores que dejan mucho qué desear, pero además desgastan la imagen de los actuales gobernantes. Inseguridad galopante; escándalos de nepotismo; claros intentos de intervención en la autonomía de otros poderes y organismos; filtraciones a la prensa sobre manejos irregulares en las licitaciones; incumplimientos de promesas de campaña; malas relaciones de las dependencias del sector educativo con el sindicato de maestros federales; conflictos entre el titular del ejecutivo y funcionarios municipales; contradicciones entre los funcionarios estatales; líos en la Secretaría de Salud, con el personal médico subordinado; confrontación del Gobierno con la generalidad de los medios de comunicación; despido arbitrario de cientos de servidores públicos con numerosos años de servicio; e incluso una supuesta amenaza de muerte y expulsión del estado en contra de una funcionaria del Congreso; han sido hasta hoy las notas “relevantes” que han aparecido en los medios luego de 150 días de gobierno. Han sido frecuentes, e incluso graves, los líos en los que un día sí y al otro también se involucra el equipo de trabajo de Corral, con la obvia responsabilidad de éste, por ser él quien gira las principales instrucciones. A veinte semanas del arribo al poder el desgaste político que la novel camada de funcionarios estatales le ha acarreado al PAN es evidente. La retórica de honestidad y apego a las normas no se refrenda con más discursos y declaraciones, sino con hechos. Si la actuación de Corral y su equipo continúa fluyendo por el sendero en el que hasta ahora se han empeñado en transitar, el resultado electoral del año 2018 los hará recapacitar. En el año 2016, debido a las circunstancias sociopolíticas que implicaron el debilitamiento del PRI, el PAN tuvo el viento a favor, sin embargo hoy, debido al progresivo y acelerado desgaste que el blanquiazul está experimentando, tiene el viento en contra.

Muy grave, en caso de ser cierto, es el contenido de las revelaciones periodísticas filtradas los últimos días de febrero y los primeros de marzo de este año 2017 por el medio digital que dirige uno de los profesionales de la comunicación más conocidos en el estado de Chihuahua. Las supuestas amenazas de muerte y expulsión que mediante dichas notas periodísticas afirma haber sufrido por parte de funcionarios del Congreso del Estado de Chihuahua, la panista, exfuncionaria del poder legislativo y ex asesora de la diputada Maribel Hernández, Reneé Barquet, no sólo son la antítesis de lo que debe ser el ejercicio del poder público, sino una afrenta al más elemental de los derechos de todo ser humano: la vida. El hecho de que haya sido una mujer militante del Partido Acción Nacional, con un estatus relativamente importante, la presunta víctima y denunciante de este nuevo escándalo en el que aparecen señalados prominentes miembros de dos de los poderes del Gobierno del Estado de Chihuahua, llama poderosamente la atención. Sin embargo, la acusación cobra un aspecto más serio al haberla tenido que hacer Barquet desde el exilio –como al parecer se afirma-, mediante una denuncia penal en el consulado de México en Denver, Colorado, Estados Unidos, bajo el argumento de temer por su vida la dama blanquiazul cuya integridad asegura haber sido amenazada por quienes otrora fueron sus compañeros en el equipo de personal que brinda apoyo a dicha diputada. La eventual actuación u omisión que en lo sucesivo llegue a tener la agraviada respecto a acciones de índole pública o jurídica derivadas del asunto referido, permitirá saber si el mismo fue sólo un maquiavélico montaje político-mediático para desahogar venganzas entre correligionarios, o es realmente un desatino más de la proverbial serie de errores en que el nuevo gobierno ha incurrido. Qué desafortunado sería para el gobierno y los habitantes de Chihuahua que lleguen a resultar ciertos los señalamientos divulgados por Reneé Barquet. Si de por sí son inadmisibles la violencia e inseguridad que desde octubre de 2016 han vuelto a enseñorearse en la entidad; sería el colmo que los mismos miembros del gobierno se persigan entre ellos con amenazas de muerte. ¡Nomás eso le faltaba a Chihuahua!

 

carlosjaramillovela@yahoo.com.mx   

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