El Rocker

UFO. Strangers in the night (1979) reseña parte 1

  • Por Chamuco

Por: Chamuco

Existen álbumes clásicos en directo que se disputan – en toda tertulia rockera- la corona de ser el mejor de todos los tiempos. Son discos atemporales, irrepetibles y extraordinarios. Capturan, en una buena parte, la energía y el alma de la banda en sus presentaciones.

Algunos se decantan por Made in Japan (1972) de Deep Purple, otros aseguran que es Live and Dangerous (1978) de Thin Lizzy, varios más, afirman que Live and Leeds (1970) de The Who es el mejor.

Los más aventurados nos quedamos con Strangers in the Night de UFO.

Hablar de UFO hoy en día es como hablar de un fantasma. Solo aquellos de larga data los conocen y reconocen. La banda formó parte de un club maldito de grupos que sirvieron de eslabón entre el hard rock melódico y el heavy metal temprano, o proto metal, como quiera usted llamarle.

Al igual que UFO, bandas como Blue Cheer, Budgie, Fishbone Ash y Captain Beyond, a pesar de la importancia y trascendencia de su obra, quedaron en el ostracismo, y nunca lograron acumular fama ni rupias en abundancia.

Hoy en día, si usted pregunta por ellos a cualquier rockersillo de medio cachete –ese que no sale de Metallica o de Guns and Roses- es muy probable que le contesté que no le gusta mucho Jaime Mausan, Ja,ja! Desconocen que bandas del calibre de Def Leppard, Rush, Scorpions, Judas Priest, Jethro Tull, Iron Maiden, Ozzy Osbourne, AC/DC, Riot y Twisted Sister, llegaron abrir los conciertos de UFO.

Su aporte al Heavy Metal es tal, que sería complicado encontrar alguna banda consagrada que no los haya mencionado como una de sus mayores influencias. Steve Harris, el legendario bajista y líder de Iron Maiden, en diversas entrevistas ha dicho que su principal inspiración es Pete Way (bajista de UFO).

Es tanta su admiración, que todos los conciertos de Iron Maiden inician oficialmente con Doctor Doctor, en la versión de este álbum en comento, a guisa de homenaje.

James Hetfield en sus primeros álbumes usaba una Gibson Flyng V en honor a su guitar hero, Michael Schenker.

Es más, el mismísimo Príncipe de las Tinieblas, Ozzy Osbourne, quien era fan y amigo de la banda, admiraba y reconocía la calidad musical de Pete Way, pero prefería estar alejado de él. Lo consideraba una mala influencia, un ser autodestructivo, peligroso. OILO!!!! JAJAJAJA.  Pero de eso, de los excesos –que en buena medida influyeron a su separación, ya hablaremos más adelante.

Pues bien, el platillo volador debutó en la sociedad londinense a finales de los años sesenta.

Publicaron sus primeros dos trabajos –UFO 1 (1970) y UFO 2 : Flying (1971), los cuales pasaron sin pena ni gloria. Su estilo era un tanto extraño, y aunque a mucha gente no le gustan, a mí me parecen buenos discos. Nada del otro mundo pero su propuesta, para esos años, es interesante. Es rock espacial primitivo y rock psicodélico. Ambas producciones pasaron sin pena ni gloria. Nadie los peló, salvo Japón y Alemania, donde alcanzaron un éxito muy moderado.

En este último país, en 1973, UFO fue de gira y Scorpions se encargó de abrir los conciertos.

A mitad de la gira, y sin quedar del todo claro las razones, su guitarrista Bernie Marsden, abandonó abruptamente la banda, justo horas antes del inicio de uno de sus conciertos. Ante la urgencia, la agrupación acudió a la ayuda de uno de los guitarristas -hermanos- de Scorpions. Un mozalbete prodigio de 17 años llamado Michael Schenker.

No hablaba nada de inglés el chavalo, y ellos a su vez, tampoco nada de alemán. Ja! La comunicación fue musical, y la magia, inmediata. Pete Way se encargó de enseñar los riffs a Schenker, y éste, de sacarlos y memorizarlos para tocarlos horas después arriba del escenario. . 

Esa noche cambió para siempre la historia de la banda, y a su vez, en parte, la del rock pesado. Al terminar la gira, le propusieron a Michael unirse formalmente, y éste, que siempre anheló ser parte de una agrupación británica, aceptó al instante, no sin antes contar con la bendición de su hermano Rudolf Schenker y salir así, en buenos términos, de Scorpions.  Nacía así, la alineación clásica de la banda: Phil Mogg en la voz, Andy Parker a los tambores, Pete Way en el bajo, Paul Raymond en la guitarra rítmica y teclados, y Michael Schenker en la guitarra líder. Iniciaban los años dorados de la banda.

En 1974 publicaron Phenomenom, mutando del rock espacial y psicodélico, al hard rock melódico.

Vendrían después Force It (1975), No Heavy Petting (1976), Lights Out (1977), y Obssesion (1978).

Vaya sacrilegio, pero por falta de espacio, no mencionaré detalle alguno de dichas obras, reservando para más adelante, hacer una reseña digna de alguno de ellos.  

A lo largo de ese lapso de tiempo -5 años- las cosas en la banda  empeoraban día con día. Al exterior, el éxito comercial iba en aumento y su base de fans, también. Poco a poco lograban penetrar en el mercado estadunidense, sin embargo, al interior de la agrupación las cosas se tornaban caóticas, por decirlo de manera sutil. En especial para Michael Schenker

El pánico escénico que sufría (¿o sufre?), lo mitigaba con alcohol y tranquilizantes. En la banda había 3 líderes y eso a Phil lo molestaba. Uno era el mismo Phil, -que al ser el vocalista, se sentía el líder natural- el otro era Michael, por razones obvias, y el tercero, Pete Way, quién realmente fue el corazón de la banda. Consecuencia de ello, el acoso constante de Phil Mogg hacia Schenker era insoportable. El consumo inhumano de drogas y alcohol al interior del grupo era tal, que aquello parecía un manicomio. Todo ello fue minando en la difícil personalidad del guitarrista. En ese contexto, la banda pública en junio de 1978, el álbum Obssesion. Para promocionarlo –como mandan los canones rocanroleros- se embarcaron en la Obssesion Tour con Judas Priest y Molly Hatchet como actos abridores.

Chrysalis, su disquera, le metió cariño, y tuvieron a bien alquilar los afamados Records Plant Studios. De igual forma, contrataron los servicios de Ron Nevison como productor. Lograron capturar en audio –magistralmente- sus presentaciones en el Anfiteatro Internacional de Chicago y en el Louisville Garden de Illinois del 13 al 18 de octubre de 1978.

Una de las características que tiene este álbum, y que en mi opinión muy humilde lo distingue de los demás, es su crudeza y nitidez tan particular. Cada uno de los instrumentos, cada uno de los tambores y platillos, cada una de las teclas, se distinguen con facilidad. La claridad que se consiguió es destacable, “sucia” pero cristalina. Que trabajo de producción. Bravo! Aunque en sus tripas la banda estaba putrefacta, moribunda, artísticamente era lo contrario. La banda estaba en plenitud, en la cúspide de su carrera artística, y esa grandeza logró ser capturada en Strangers in the Night. 

Continuara..

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