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Destaca arzobispo el sacrificio como camino hacia la beatitud

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  • Por Editora Dai

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Chihuahua, Chih.– Durante la celebración litúrgica correspondiente al Décimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, el arzobispo de la Arquidiócesis de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, encabezó la misa dominical en la Catedral Metropolitana, donde compartió una profunda reflexión con la comunidad católica local.

Tomando como base un pasaje bíblico del Evangelio según san Mateo, el líder religioso explicó detalladamente tanto las exigencias espirituales que los fieles deben acatar al comprometerse con el camino de Cristo, como la recompensa espiritual que se deriva de esta entrega. El jerarca católico enfatizó que el trabajo diario en la vida terrenal constituye el sendero correcto para alcanzar la santidad dentro de la doctrina cristiana.

En su mensaje, Miranda Weckmann sentenció de manera firme que sin la figura de Cristo y sin asumir su Cruz, así como las responsabilidades y dificultades propias de cada individuo, resulta imposible lograr la verdadera felicidad en el tiempo y en el espacio.

Asimismo, aclaró que la exigencia de la auténtica plenitud en el seguimiento de Jesús no se encuentra conectada de forma superficial con las estructuras de las religiones que Dios mismo ha establecido, sino con una vivencia profunda de la fe. Con esto, exhortó a la feligresía a comprender el sacrificio no como una carga, sino como una vía de transformación personal y comunitaria a través de las acciones cotidianas.

Finalmente, el arzobispo reafirmó que el camino de la cristiandad tiene su base inamovible en la palabra de Dios expresada formalmente a través del Evangelio. Al recordar la historia y evolución de la Iglesia, se hizo hincapié en que la cruz permanece como el símbolo fundamental de la religión, recordando a los asistentes que la beatitud y la gracia divina se consiguen genuinamente a través de la renuncia a sí mismo.

Esta entrega, según lo expuesto en la homilía, debe estar orientada por completo a la devoción a Dios y al servicio activo hacia los pares laicos y el prójimo.

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