El ilustre virrey del asfalto; el Chanate y su imperio soberano en la calle Trías
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Chihuahua.- En el corazón del Centro, justo sobre la calle Ángel Trías, entre la 5a y la Josué Neri Santos, ha surgido una nueva potencia económica que dejaría en ridículo a cualquier magnate de Silicon Valley, se trata de un predio baldío, elegantemente decorado con tierra y ausencia total de pintura para cajones, que funciona como la sede principal del consorcio administrado por el ya célebre “Chanate de Aldama”.
Este visionario del emprendimiento informal ha logrado lo que la tecnología no pudo: monetizar el ocio. Mientras el mundo se preocupa por la productividad, el “Chanate” se mantiene firme en su puesto de vigilancia, es decir, pegado a la pantalla de su celular, analizando profundamente las tendencias globales en TikTok y Facebook. No se confundan, no es que esté perdiendo el tiempo; es que su sistema de seguridad está basado en algoritmos de redes sociales.
La estructura tarifaria de este establecimiento de “clase mundial” es digna de un estudio de posgrado. Con una tarifa base de 20 pesos por hora, el modelo de negocio brilla por su generosidad: si usted tiene la osadía de tardarse una hora con cinco minutos, el sistema le otorga el privilegio de pagar 40 pesos. Es una lección de matemáticas básicas para los ciudadanos distraídos; la fracción se paga como oro, porque el tiempo del “Chanate” viendo videos de perritos no es barato.
Pero el genio de este individuo no se limita a las cuatro paredes imaginarias del predio. En un acto de expansión territorial digno de una monarquía absoluta, el sujeto ha anexado la vía pública a sus dominios. Gracias a un sofisticado sistema de seguridad perimetral compuesto por botes de plástico y cajones viejos, ha declarado la calle como propiedad privada.
Lo más fascinante es su compromiso con el “servicio al cliente”. Si un conductor, ignorante de que la Constitución ha sido suspendida en esa cuadra, decide estacionarse en la calle sin pagar el respectivo tributo, el “Chanate” activa sus protocolos de mediación: agresiones verbales de alto nivel y, para los clientes más exigentes, un rediseño gratuito de la carrocería con llaves o una edición especial de “llantas desinfladas”.
Incluso se da el lujo de actuar como agente de vialidad honorario, ordenando a los automovilistas estacionarse en zonas prohibidas, ignorando esos molestos discos de “No Estacionarse” que las autoridades pusieron ahí solo de adorno. Al parecer, en el reino del “Chanate”, las leyes de tránsito son meras sugerencias ante su autoridad suprema.
Mientras tanto, los locatarios y vecinos observan con asombro cómo este “Amo y Señor de la Trías” opera con una impunidad que ya envidiaría cualquier diplomático. Se espera que, en cualquier momento, alguna autoridad decida interrumpir su importante sesión de TikTok para recordarle que las calles todavía pertenecen a la ciudad y no a su inventario personal de botes y amenazas. O quizás simplemente están esperando a que termine de ver el video para no interrumpir su “jornada laboral”.
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