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Guardan silencio en cúpula judicial por el hermano secuestrador de Magistrada

  • Por JR

Chihuahua.- La liberación de Édgar Herman E. V., sentenciado a 37 años por secuestro, ha desatado una ola de indignación y serias dudas sobre la imparcialidad en el Poder Judicial del estado, ya que implica al hermano de la magistrada integrante del Tribunal de Disciplina Judicial, Nancy Escárcega Valenzuela.

En ese sentido, la decisión de otorgar la semilibertad al sentenciado, por parte del juez Juan Carlos Erives Fuentes, levantó una serie de comentarios negativos debido a que nadie, ninguna autoridad, hasta el momento a dado una explicación pública contundente, que justifique dicha decisión, misma que fue impugnada por la Fiscalía General del Estado.

El hermetismo que rodea esta decisión es mal vista por varios sectores de la sociedad pero a pesar de ello, la encargada de Comunicación Social del TSJE, Ana Luisa Anchóndo, se ampara en formalismos bajo el argumento de que el juez no puede dar declaraciones ante la falta de "resoluciones firmes y públicas", con lo cual excusa al juez Erives.

A pesar de que la magistrada Nancy Escárcega Valenzuela, integrante del Tribunal de Disciplina Judicial, ha dicho estar en la mejor disposición de que este caso se aclare, la liberación de su hermano está bajo el escrutinio público general, cuando menos, en la percepción de un conflicto de intereses.

Lo más preocupante en este entramado de intereses y decisiones cuestionables, es el silencio que guardan las cúpulas judiciales, toda vez que el magistrado Francisco Javier Acosta, del Tribunal de Disciplina Judicial, ha brillado por su ausencia ya que se desconoce si en este caso, habrá de investigarse la actuación del juez Erives Fuentes y que la posible implicación de la magistrada Escárcega, pudiera ser un acto de omisión grave. 

Por su parte, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Marcela Herrera Sandoval, también ha optado por un silencio total y a pocos días de tomar protesta el nuevo Poder Judicial, su falta de liderazgo y de una postura institucional clara envía un mensaje devastador ya que el silencio no los absuelve; los condena a la sospecha y mina la fe en el imperio de la ley.

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